Dimitri Vlassis UNODC

Declaración de Doha: la interrelación y el apoyo mutuo entre el Estado de Derecho y el desarrollo sostenible

// Entrevista: Dimitri Vlassis

Coordinador jefe del Programa para la implementación de la Declaración de Doha, Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC)

 

JT: ¿Qué es la Declaración de Doha y cómo surgió?

DV: Nuestra Oficina organiza un Congreso sobre Prevención del Delito y Justicia Penal cada cinco años. El Programa de las Naciones Unidas en materia de prevención del delito y justicia penal es uno de los más antiguos de las Naciones Unidas y se remonta casi hasta la creación de la Organización. El compromiso de las Naciones Unidas (ONU) de organizar este Congreso surge de una obligación que la Organización asumió al encargarse de las funciones de la Fundación Internacional Penal y Penitenciaria.

Los Congresos se organizan ininterrumpidamente cada cinco años desde 1955 y el último, que fue el decimotercero, se celebró en Doha en 2015. Tras la reestructuración de nuestro Programa en 1991-92, la Asamblea General decidió que el resultado de cada Congreso sería una sola Declaración.

El proceso que conduce a la Declaración pasa por la preparación de la documentación para el Congreso, que incluye una Guía para las deliberaciones, así como la organización de cuatro Reuniones Preparatorias Regionales que tienen lugar, aproximadamente un año antes del Congreso, en varias regiones del mundo: Asia Pacífico, Asia Occidental, América Latina y África.

En esas reuniones preparatorias regionales se examinan las cuestiones incluidas en el programa del Congreso, establecido por la Asamblea General por recomendación de la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal. En tiempos más recientes, se ha hecho un esfuerzo por optimizar ese programa y hacerlo más coherente. En el último Congreso de Doha, incluyó cuatro temas sustantivos del programa y cuatro seminarios.

El Congreso de Doha fue el primero en el que establecimos con éxito un flujo ascendente y descendente entre los temas sustantivos del programa y los temas de los seminarios, siendo los seminarios de naturaleza más técnica, mientras que los temas del programa le dan a los Estados la oportunidad de que su participación esté más orientada a las políticas.

El Congreso también tiene un segmento de alto nivel que –una vez más, por primera vez en Doha – tuvo lugar al principio del Congreso y no al final. La Declaración se compila sobre la base de las recomendaciones de las Reuniones Preparatorias Regionales y las recomendaciones que se presentan en la documentación del Congreso a partir de la Guía para las deliberaciones. La Declaración es el resultado de negociaciones entre los Estados Miembros a fin de llegar a un texto acordado.

Por primera vez, las negociaciones sobre la Declaración de Doha concluyeron con éxito ante el propio Congreso, lo que brindó la oportunidad de celebrar una ceremonia de aprobación muy solemne al comienzo de la serie de sesiones de alto nivel en presencia del Secretario General de las Naciones Unidas, el Presidente de la Asamblea General, el Presidente del Consejo Económico y Social y el Emir de Qatar, además del Primer Ministro y Ministro del Interior de Qatar, que actuó como Presidente del Congreso.

La Declaración es un documento muy amplio que abarca una serie de cuestiones, pero creo que si lo “destiláramos” en una sola frase, diría que su mensaje más fuerte es el reconocimiento de que el estado de derecho y el desarrollo sostenible están interrelacionados y se refuerzan mutuamente.
Creo que ese reconocimiento fue perspicaz.

El Congreso tuvo lugar en abril de 2015, mientras que las discusiones y negociaciones sobre el establecimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la ONU habían comenzado, pero aún estaban en curso. La Declaración de Doha, esencialmente, dio un impulso adicional a la inclusión de este reconocimiento en el texto final de la Agenda 2030, lo que se refleja más particularmente en la inclusión del Objetivo 16.

The Doha Declaration’s strongest message is the recognition that the Rule of Law and sustainable development are interrelated and mutually reinforcing.

JT: ¿Qué opina del nivel de compromiso del gobierno de Qatar para apoyar y financiar iniciativas y acciones concretas para la implementación de la Declaración de Doha?

DV: Creo que la participación de Qatar fue una muestra de previsión y liderazgo, en particular por parte del Primer Ministro y del Ministro del Interior. Desde el comienzo de los preparativos para el Congreso y en las discusiones que mantuve con él y con su equipo, compartimos el deseo de ver a Doha como un punto de partida y no como un punto de llegada.

Esa idea central fue la que nos permitió, después del Congreso, utilizar la Declaración como marco para la elaboración de un programa de implementación que realmente ayudaría a los países de todo el mundo a poner en práctica los compromisos que habían contraído en la Declaración de Doha. Esta fue otra novedad para el Congreso, porque no habíamos tenido acciones de seguimiento tan concretas, con un financiamiento robusto, después de los Congresos anteriores.

Vlassis UN Conference

 

Lanzamiento de la Red Global de Integridad Judicial, abril de 2018

JT: Entre muchos otros temas que aborda la Declaración, el programa mundial para su implementación se centra en estos cuatro: educación para la justicia; integridad judicial; rehabilitación de presos y prevención del crimen a través del deporte. ¿Cuál es el estado de avance de su implementación?

DV: Discutimos el programa de implementación con Qatar inmediatamente después del Congreso y, unos meses más tarde, llegamos a un consenso sobre cuáles serían las prioridades. Así es como hemos dado con los cuatro componentes o pilares de este programa: educación para la justicia, integridad judicial, rehabilitación de presos y prevención del crimen a través del deporte.

Comenzamos la implementación a mediados de 2016, así que, en unos dos años, el progreso ha sido bastante significativo. No me gustaría sonar autocomplaciente diciendo que ha sido impresionante, pero no estaría lejos de la realidad.

En estos cuatro componentes, hemos logrado proporcionar apoyo para el desarrollo de la capacidad a más de 5000 interesados de 160 países, incluidos los responsables de la formulación de políticas, jueces, fiscales, personal penitenciario, entrenadores de deportes, maestros y académicos, así como a un número cada vez mayor de niños y jóvenes.

En el marco del componente de integridad judicial, recientemente lanzamos la Red Mundial de Integridad Judicial: esta fue una conferencia de dos días que celebramos en Viena y que reunió a más de 350 participantes, incluidos muchos jueces presidentes y los jefes de los tribunales de más de cien países. La Red es una plataforma de jueces y para jueces, y está esencialmente diseñada para ayudar a los poderes judiciales a mantener los más altos estándares de integridad e independencia, y a crear confianza pública y confianza en las instituciones judiciales.

La confianza y la integridad de las instituciones, incluidas las que componen el sistema de justicia penal, son fundamentales para el logro de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular el Objetivo 16, que es totalmente nuevo.

Además, sobre el pilar de la integridad judicial, hemos lanzado un sitio web que cuenta con una biblioteca en línea de recursos provenientes de más de mil publicaciones, así como un área restringida en la que los jueces tienen un entorno seguro para establecer contacto, intercambiar ideas y compartir recursos.

Los pilares de este programa son la educación para la justicia, integridad judicial, rehabilitación de presos y prevención del crimen a través del deporte.

También estamos desarrollando un paquete de capacitación en ética judicial que consistirá en un curso interactivo de aprendizaje electrónico, un manual para estudiantes y un manual de capacitación, para guiar a los capacitadores en el diseño e impartición de cursos de capacitación nacionales. En marzo de 2018, realizamos en Viena el primer entrenamiento de capacitadores para la integridad judicial, en el que participaron siete países. Estamos trabajando en el desarrollo de Códigos de Conducta Judicial, en el establecimiento de programas de capacitación en ética judicial, así como en el diseño y creación de sistemas de divulgación financiera dentro del poder judicial.

Bajo el componente de rehabilitación penitenciaria, ayudamos a los Estados a romper el ciclo de la reincidencia a través de la rehabilitación efectiva y la reintegración social; nuestro marco para ello, nuestra «brújula normativa», son las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos: las Reglas de Nelson Mandela. Elaboramos una hoja de ruta y estamos desarrollando programas de rehabilitación en las cárceles que ofrecerán orientación práctica a las administraciones penitenciarias, a fin de ayudarlas a elaborar programas de rehabilitación sostenibles y de alta calidad que cumplan con las normas internacionales. Otro instrumento de orientación que se publicó el año pasado fue el Manual sobre medidas contra la corrupción en las cárceles.

Ahora, en el marco de la iniciativa E4J –educación para la justicia–, estamos muy cerca de completar la fase de desarrollo en los diversos ámbitos del mandato de la ONUDD en lo que respecta a la educación terciaria. La semana pasada completamos la validación de catorce módulos, dentro del marco de la ética y la integridad. Existen otros módulos sobre la delincuencia organizada, la trata de personas, el tráfico ilícito de migrantes, el tráfico de armas de fuego, la justicia penal en general, etc.

UN Education for Justice

 

Iniciativa de Educación para la Justicia en una escula básica de México, diciembre de 2017

No sólo estamos trabajando en la educación terciaria, sino también en la educación secundaria y primaria. Más recientemente, concluimos un acuerdo con la UNESCO para beneficiarnos de sus redes – sus muy especializados conocimientos y experiencia en el ámbito de la educación, especialmente para los más jóvenes (educación primaria y secundaria) – y estamos complementando todo esto con juegos y otras herramientas de enseñanza. Recientemente lanzamos un conjunto de personajes de cómic llamado Los Zorbs, que consiste en una serie de dibujos animados para ayudar a promover la educación ética en el nivel primario.

En la esfera de la prevención del delito a través del deporte, se han organizado varios cursos de capacitación en varios países del mundo, entre ellos el Brasil y Sudáfrica, dirigidos a los jóvenes más vulnerables, es decir, a los que viven en zonas que se enfrentan a problemas relacionados con las altas tasas de delincuencia o en zonas en las que las oportunidades para los jóvenes son muy reducidas, mientras que las tentaciones de cometer delitos o adoptar comportamientos ilícitos son mayores. Por lo tanto, estamos usando el deporte como una forma de llegar a ellos y tratar de inculcarles un conjunto de valores.

Esto va muy bien, y hay una serie de materiales promocionales que hemos desarrollado para apoyar estos esfuerzos.
Por lo tanto, hemos progresado mucho, tenemos mucho trabajo y se está llegando a mucha gente en todos los componentes. Y estoy muy entusiasmado con esto, porque la ONU tiende a involucrarse tradicionalmente en un trabajo más político o de desarrollo de políticas, lo cual es realmente importante, pero aquí tenemos un programa que en realidad está llegando a la persona promedio en la calle, lo cual es algo que, sin recursos, hubiera sido imposible.

Ayudamos a los Estados a romper el ciclo de la reincidencia a través de la rehabilitación efectiva y la reintegración social.

También estamos desarrollando un paquete de capacitación en ética judicial que consistirá en un curso interactivo de aprendizaje electrónico, un manual para estudiantes y un manual de capacitación, para guiar a los capacitadores en el diseño e impartición de cursos de capacitación nacionales. En marzo de 2018, realizamos en Viena el primer entrenamiento de capacitadores para la integridad judicial, en el que participaron siete países. Estamos trabajando en el desarrollo de Códigos de Conducta Judicial, en el establecimiento de programas de capacitación en ética judicial, así como en el diseño y creación de sistemas de divulgación financiera dentro del poder judicial.

Bajo el componente de rehabilitación penitenciaria, ayudamos a los Estados a romper el ciclo de la reincidencia a través de la rehabilitación efectiva y la reintegración social; nuestro marco para ello, nuestra «brújula normativa», son las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos: las Reglas de Nelson Mandela. Elaboramos una hoja de ruta y estamos desarrollando programas de rehabilitación en las cárceles que ofrecerán orientación práctica a las administraciones penitenciarias, a fin de ayudarlas a elaborar programas de rehabilitación sostenibles y de alta calidad que cumplan con las normas internacionales. Otro instrumento de orientación que se publicó el año pasado fue el Manual sobre medidas contra la corrupción en las cárceles.

Ahora, en el marco de la iniciativa E4J –educación para la justicia–, estamos muy cerca de completar la fase de desarrollo en los diversos ámbitos del mandato de la ONUDD en lo que respecta a la educación terciaria. La semana pasada completamos la validación de catorce módulos, dentro del marco de la ética y la integridad. Existen otros módulos sobre la delincuencia organizada, la trata de personas, el tráfico ilícito de migrantes, el tráfico de armas de fuego, la justicia penal en general, etc.

No sólo estamos trabajando en la educación terciaria, sino también en la educación secundaria y primaria. Más recientemente, concluimos un acuerdo con la UNESCO para beneficiarnos de sus redes – sus muy especializados conocimientos y experiencia en el ámbito de la educación, especialmente para los más jóvenes (educación primaria y secundaria) – y estamos complementando todo esto con juegos y otras herramientas de enseñanza. Recientemente lanzamos un conjunto de personajes de cómic llamado Los Zorbs, que consiste en una serie de dibujos animados para ayudar a promover la educación ética en el nivel primario.

En la esfera de la prevención del delito a través del deporte, se han organizado varios cursos de capacitación en varios países del mundo, entre ellos el Brasil y Sudáfrica, dirigidos a los jóvenes más vulnerables, es decir, a los que viven en zonas que se enfrentan a problemas relacionados con las altas tasas de delincuencia o en zonas en las que las oportunidades para los jóvenes son muy reducidas, mientras que las tentaciones de cometer delitos o adoptar comportamientos ilícitos son mayores. Por lo tanto, estamos usando el deporte como una forma de llegar a ellos y tratar de inculcarles un conjunto de valores.

Esto va muy bien, y hay una serie de materiales promocionales que hemos desarrollado para apoyar estos esfuerzos.
Por lo tanto, hemos progresado mucho, tenemos mucho trabajo y se está llegando a mucha gente en todos los componentes. Y estoy muy entusiasmado con esto, porque la ONU tiende a involucrarse tradicionalmente en un trabajo más político o de desarrollo de políticas, lo cual es realmente importante, pero aquí tenemos un programa que en realidad está llegando a la persona promedio en la calle, lo cual es algo que, sin recursos, hubiera sido imposible.

JT: En un momento en que las nuevas formas de delincuencia y terrorismo son problemas cada vez más preocupantes – especialmente en el sentido de que existe la necesidad de desarrollar capacidades y aumentar las oportunidades de capacitación de los funcionarios de la justicia penal, así como de modificar la legislación para prevenir y contrarrestar eficazmente esos fenómenos –, ¿Cuál es la situación con respecto a la implementación de las declaraciones acordadas en Doha?

DV: Pues bien, en la Declaración hay lenguaje muy importante que se refiere a todas estas esferas: las nuevas formas de delincuencia, o la delincuencia que está resurgiendo en diferentes formas, y a ámbitos como el terrorismo, que es un fenómeno que cambia constantemente en todo el mundo. Y está el tráfico de bienes culturales, los delitos contra la vida silvestre, la ciberdelincuencia, etc.

En primer lugar, estamos buscando formas de garantizar que las convenciones existentes se comprendan adecuadamente, no solo en lo que respecta a sus disposiciones, sino también en lo que respecta a la forma en que pueden utilizarse para hacer frente a estas formas de delincuencia y para hacer realidad uno de sus aspectos más significativos, que es el fortalecimiento de la capacidad de los países para trabajar juntos y cooperar.

Y cooperar no sólo en el sentido formal de la palabra, o en términos de las formas más tradicionales de cooperación – como la extradición y la asistencia jurídica mutua, etc. – sino también a nivel operativo, como en las investigaciones conjuntas, por ejemplo. Este es el núcleo de nuestro mandato. Por cierto, a las Convenciones les está yendo muy bien, especialmente a la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, a la que también se le ha dado un nuevo ímpetu y más fuerza con su mecanismo de revisión por pares.

En el ámbito del terrorismo, tenemos un programa que promueve una mejor comprensión de los instrumentos universales contra el terrorismo y que se basa en ellos, una vez más, haciendo hincapié en la cooperación internacional y en la capacidad de las instituciones, en los organismos encargados de hacer cumplir la ley y en la judicatura para hacer frente a esas formas tan desafiantes de delincuencia. En el ámbito de la vida silvestre, por ejemplo, tenemos un programa muy sólido, y ahora también estamos trabajando para ampliarlo, examinando los aspectos de la corrupción que están asociados con él.

Pero, de nuevo, si volvemos al programa que estamos implementando en virtud de la Declaración de Doha, gran parte del trabajo que hacemos en el área de la educación también se relaciona con el desarrollo de la resiliencia y la capacidad de «proteger» – si se quiere – a los jóvenes para evitar que sean vulnerables al reclutamiento o a la radicalización, lo que es fundamental para avanzar positiva y consistentemente en las acciones contra esos fenómenos.

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Dimitri Vlassis ha estado con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito desde 1989. Actualmente es Jefe de la Subdivisión de la Lucha contra la Corrupción y los Delitos Económicos y también es Secretario de la Conferencia de los Estados Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC). Su experiencia profesional en la ONU también incluye varios cargos, como el de Secretario del Comité ad hoc para la elaboración de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional; Secretario de la Conferencia de las Partes de dicha Convención, y Secretario del Comité ad hoc sobre la negociación de una Convención contra la Corrupción. Vlassis es licenciado en Derecho por la Universidad de Atenas (Grecia), tiene un Máster en Derecho (LL.M.) por la Universidad de Miami y ha realizado estudios de postgrado en Derecho Internacional en la Universidad George Washington, en los Estados Unidos.

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