Priit Kama Estonia Prisons

El peso de la historia en un sistema correccional en transición

// Entrevista: Priit Kama

Vicesecretario General de Prisiones, Estonia

JT: Aunque Estonia tiene una alta tasa de población penitenciaria por cada 100 000 habitantes, el sistema funciona bien en términos de capacidad física y viene experimentando una disminución de la población penitenciaria a lo largo de los años, desde la década de 1990 (Fuente: PrisonStudies.org), además, ha habido un proceso de modernización.
¿Podría explicar el proceso de modernización del sistema correccional estonio y cuáles han sido los principales cambios?

PK: Aunque las cifras actuales de población carcelaria en Estonia son bastante altas, solían ser mucho más altas, hace doce años.Cuando asumí el cargo, en diciembre de 2005, el número de reclusos era de aproximadamente 4500 en total, mientras que en la actualidad hay poco más de 2600. Tal disminución se debe a la reforma de la legislación, especialmente en relación con la libertad condicional; significa que si se cumple la mitad o dos tercios de la pena de prisión, el caso irá automáticamente a la Corte, que puede decidir por una liberación condicional.

Además, hemos construido nuevas prisiones, así que en realidad, hoy tenemos tres instituciones, cada una con 800 a 900 reclusos. Nuestra infraestructura es bastante reciente: una fue construida en 2002, otra en 2008, y una nueva prisión se instaurará en la capital del país, Tallin. Por el momento, la prisión de Tallin es la única prisión antigua, pero eso va a cambiar ya que se inaugurará una nueva, en diciembre de 2018. Por lo que, para entonces, todos nuestros establecimientos serán muy recientes.

Otra reforma que ha sufrido el sistema penitenciario fue en lo que se refiere al personal. Hemos introducido nuevos requisitos educativos y evaluaciones físicas, lo que ha sido muy importante para Estonia. En la actualidad, todos los funcionarios de prisiones son hablantes competentes de estonio; los nuevos requisitos mínimos se establecen en un nivel de idioma de C1.

A comienzos de los años 90, hubo un período de transición – no olvidemos que Estonia estaba bajo la ocupación de la Unión Soviética. En ese entonces, el servicio penitenciario estaba bastante subfinanciado, empleaba a muchos hablantes de ruso que ni siquiera podían leer la legislación estonia, así que, por supuesto, era un problema real, con personal que no podía trabajar de acuerdo con los requisitos del Estado de Derecho, ni prestar el servicio que se suponía que debían prestar. En ese momento había siete prisiones, que funcionaban en edificios antiguos.

Durante la ocupación soviética, en el servicio penitenciario, solo había una idea muy teórica de la rehabilitación social. Se entendía principalmente como una institución represiva. Esta mentalidad ha cambiado mucho, por supuesto. Y se han realizado esfuerzos para restaurar la tradición del servicio penitenciario estonio que se remonta a los años 20 y 30, cuando Estonia era independiente.

Una parte de esa tradición es el deporte. Antes de la ocupación soviética, los deportes solían ser muy populares en el servicio penitenciario y varios oficiales de prisiones estonios se consagraron medallistas olímpicos, por ejemplo, Kristjan Palusalu (oro olímpico tanto en lucha grecorromana como en lucha libre de peso pesado). El servicio penitenciario de Estonia ha estado restableciendo esta identidad positiva que tenía hace 90-100 años. No nos consideramos los sucesores del sistema penitenciario soviético.

A comienzos de los años 90 el sistema estaba bastante subfinanciado y empleaba a muchos hablantes de ruso que ni siquiera podían leer la legislación estonia.

JT: Y en el servicio de libertad condicional, ¿también ha habido muchos cambios?

PK: Estonia solía tener libertad condicional también en los Años 20 y 30. En ese momento, el servicio estaba organizado principalmente por ONG´S, pero no se restableció hasta finales de la década de los 90 y, cuando se restableció, se estableció como una estructura dividida en departamentos que dependían de los tribunales.

Luego, hace diez años, hubo una reforma y el sistema fue transferido del sistema judicial al servicio penitenciario, y en nuestro caso, a cada una de las prisiones regionales. Por lo tanto, cada gobernador de prisión también tiene la responsabilidad de una oficina de libertad condicional dentro de las instalaciones de la prisión.

En cuanto a la transferencia de funcionarios de las funciones penitenciarias a las de libertad condicional, es bastante flexible, lo que, en la práctica, significa que algunos funcionarios penitenciarios siguen siendo responsables de los mismos infractores cuando están detenidos cumpliendo sus sentencias en prisión, o cuando están en libertad condicional, es decir, fuera de la prisión.

 

 

Prisión abierta de Viru, Estonia

JT: ¿En qué medida el hecho de que tengáis casi un 40% de ciudadanos extranjeros encarcelados es un desafío para el sistema y cómo aborda este problema?

PK: El gran número de ciudadanos extranjeros en las prisiones estonias también está conectado con nuestro pasado soviético: muchos son en realidad hablantes de ruso, con ciudadanía no especificada, lo que significa que algunos podrían tener derecho a la ciudadanía rusa, pero oficialmente no la han solicitado o no tienen documentos. La ciudadanía más común entre los presos extranjeros en nuestros establecimientos es la rusa, seguida de la letona y la lituana.

Un gran número de los que tienen ciudadanía no especificada probablemente permanecerá en Estonia, por lo que tratamos de integrarlos; para eso, tenemos grandes programas para enseñar el idioma estonio en prisión, esa es una de nuestras características específicas, porque es bastante complicado trabajar en la integración de los delincuentes que no conocen el idioma nacional, ya que tendrán posibilidades limitadas en el mercado laboral y también una comprensión limitada de lo que ocurre en nuestra sociedad.

Afortunadamente, tenemos varios cientos de reclusos que están estudiando estonio. Creo que esta es una diferencia positiva en comparación con otros países. Además, hemos tratado de integrar esos programas de idiomas con el conocimiento general y la cultura de Estonia: los reclusos aprenden simultáneamente el idioma y pueden desarrollar habilidades en temas como el mercado laboral, cómo encontrar un trabajo, cómo ir a la oficina de trabajo, o algunos otras cosas muy importantes que es bueno entender y saber si vives en Estonia.

Para concluir, puedo decir que un porcentaje tan alto de ciudadanos extranjeros es un gran desafío. Una cosa que seguramente nos está ayudando a enfrentar este problema es el hecho de que nuestra generación de funcionarios de más edad puede comunicarse, en ruso, con la mayoría de nuestros internos extranjeros.

El servicio penitenciario de Estonia ha estado restableciendo la identidad positiva que tenía. No nos consideramos los sucesores del sistema soviético.

JT: ¿Cuáles son los principales proyectos de cooperación internacional en los que el sistema correccional estonio ha estado involucrado y cuáles son los beneficios?

PK: Hemos tenido diferentes socios. Tenemos una cooperación muy práctica con Letonia y Lituania; acabo de tener una reunión con mi colega de la industria penitenciaria lituana. A menudo «compartimos los mismos presos» con estos dos países, ya que tenemos muchas transferencias. Simplemente, debido a nuestra historia, podemos decir que somos buenos amigos y tenemos mucha cooperación práctica.

Culturalmente, Finlandia también es un socio importante en relación con el sistema correccional: los escandinavos tienen servicios penitenciarios que admiramos, son un buen ejemplo de lo que podría ser el nuestro en el futuro. Desde Escandinavia, hemos aprendido muchos temas relacionados con los programas sociales, a saber, cómo encontrar diferentes actividades para los reclusos, cómo organizar los recursos para el trabajo penitenciario, así como cuestiones prácticas, de gestión.

Además, específicamente de Noruega, hemos tratado de aprender a administrar unidades más pequeñas, ya que cada una de nuestras tres grandes prisiones incluye seis unidades diferentes, que son administradas por gerentes de unidad que se hacen cargo de una gran parte del trabajo que, en otros sistemas, suele ser realizado por los directores de las prisiones.

 

 

Internos asistiendo a un programa de intervención

 

Además, en lo que respecta a cuestiones legales – concretamente, nuestra ley penitenciaria ha sido elaborada según el ejemplo alemán – estamos históricamente relacionados con la tradición alemana, por lo que en ese sentido tenemos vínculos de cooperación con algunos estados alemanes, como Mecklemburgo-Pomerania Occidental, para ejemplo.

El Reino Unido ha sido un buen socio, especialmente porque tienen prisiones relativamente grandes, y eso significa que algunos de sus desafíos son similares a los nuestros. Del mismo modo, nuestra cooperación con Irlanda del Norte ha sido fructífera también en lo que respecta a planes de emergencia y gestión, dado que la característica común es la existencia de grandes prisiones.

Hay algunos aspectos muy prácticos que pueden abordarse mejor si tenemos socios que pueden ayudar; por ejemplo, recientemente (el 1 de octubre de 2017) hemos introducido la prohibición completa de fumar, y en este momento lo está implementando el Reino Unido, dónde pueden aprovechar nuestro ejemplo. A la inversa: de Inglaterra y Gales (Reino Unido), «hemos traído» sistemas de evaluación de riesgos y diferentes ideas para la gestión de emergencias.

JT:¿Cuáles son los principales objetivos del sistema penitenciario y de libertad condicional de Estonia en este momento y qué desafíos ven en el futuro?

PK: Actualmente, nuestra principal preocupación y tarea es la reducción de la reincidencia.

En lo que respecta a los asuntos prácticos, realmente creo que tenemos que otorgar más responsabilidades tanto a los mandos medios como a los niveles administrativos inferiores. La gestión penitenciaria y de libertad condicional en Estonia es un asunto bastante complicado, y espero que en el futuro podamos permitir que los niveles más bajos de la administración tomen más decisiones, lo que significa reformar la estructura jerárquica que todavía tenemos en la actualidad. También es cierto que, en términos generales, nuestro sistema necesita profesionales que sean más educados – aunque tenemos una situación relativamente buena si lo comparamos con hace diez años – todavía tenemos algunas necesidades con respecto al nivel educativo de nuestros funcionarios de prisiones y otros empleados en el sistema.

JT: La 23ª Conferencia de Directores de Servicios Penitenciarios y de Libertad Vigilada del Consejo de Europa será organizada por Estonia, en junio de 2018. Este evento también marca la Reunión General Anual de EuroPris, la Organización Europea de Servicios Penitenciarios y Correccionales. ¿Cuál es la importancia de estos eventos para el sistema correccional de Estonia? 

PK: Es un deber regular de cada sistema penitenciario en Europa y hemos tenido buenas experiencias previas con las conferencias. Esta conferencia es muy útil para establecer contactos e intercambiar ideas con colegas de toda Europa y, en última instancia, de todos los Estados miembros del Consejo de Europa, por lo que espero establecer acuerdos y asociaciones con varios directores generales. Por lo tanto, para mí y para mis colegas, es muy práctico ver a todos nuestros homólogos en un evento que será el escenario para hablar y compartir experiencias. Creo que esta próxima conferencia es beneficiosa para el sistema correccional de Estonia, y será una oportunidad para retribuir todos los contactos, el conocimiento útil y las visitas que los diferentes países que integran el Consejo de Europa y EuroPris nos han brindado durante la última década.

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Priit Kama está cumpliendo su segundo mandato como Vicesecretario General de Prisiones. Ha estado sirviendo en el servicio público de Estonia desde 1993, y ha estado en el campo de los correccionales desde 2005. Antes de esa fecha había sido Secretario General Adjunto del Ministerio de Justicia, entre 2003 y 2005. Es graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Tartu y posee una maestría en Economía de la Universidad Tecnológica de Tallin.

 


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