Annie Devos

Los principios intocables de trabajo social en el sistema de libertad condicional de la Federación Valonia-Bruselas

// Entrevista: Annie Devos

Directora General de las Casas de Justicia, Federación Valonia-Bruselas, Bélgica

JT: Un documento publicado por la Confederación Europea de Libertad Condicional, en 2015, informaba que las Reglas Europeas de Libertad Condicional no se mencionaban en ninguna política ni documento de práctica belga, y que el personal de campo podría no estar al tanto de la existencia de tales reglas¿Cuáles son sus comentarios sobre esto? 

AD: En verdad fui yo quien escribió eso. Sin embargo, ya no es completamente correcto. Por el momento, tenemos otra estructura en la que trabajamos con las recomendaciones del Consejo de Europa. Ser miembro del grupo de trabajo del Consejo de Cooperación Penológica (PC-CP) del Consejo de Europa hace que las recomendaciones sean cada vez más tangibles. Sin embargo, en la práctica, muchos países usan las recomendaciones pero no son realmente explícitos sobre ellas. Por lo tanto, creo que hay mucho que hacer cuando se trata de aumentar el conocimiento de esas reglas, popularizarlas como un marco para todos los profesionales en Europa. Estamos trabajando en eso y tratando de mejorar.

 

JT: ¿Cómo funciona el sistema de libertad condicional de Bélgica?

AD: Trabajamos con personas que están en conflicto con la ley penal, aplicando órdenes judiciales. Por lo tanto, trabajamos principalmente con personas que viven en Bélgica. Además, para las decisiones marco, a veces trabajamos con colegas de países extranjeros en un nivel más estructural.

Una forma de enriquecer el intercambio de prácticas y el descubrimiento de cómo funcionan los servicios de pares es a través de las reuniones de la Confederación Europea de Libertad Condicional (CEP). Por ejemplo, podemos compartir nuestras experiencias sobre el trabajo que hacemos con las víctimas, que es completamente diferente en comparación con otros países.

En Bélgica, los «servicios de apoyo a las víctimas» son una parte integral de nuestros servicios de libertad condicional. Considero que esto es muy enriquecedor para una organización porque uno ve las cosas de manera diferente, tenemos acceso a una imagen general de la realidad, lo cual, a su vez, hace que el trabajo con las víctimas sea más eficiente. Por otro lado, si tenemos una mejor visión de la experiencia personal de la víctima y sus posibles dificultades, resulta beneficioso para el infractor.

JT: Entonces, en este sentido, ¿está hablando de alguna iniciativa de justicia reparadora – acercando a la víctima y el delincuente y trabajando en ese aspecto – o simplemente manteniendo a la víctima informada sobre las medidas que está tomando el delincuente?

AD: De hecho, con respecto a ese aspecto de nuestro trabajo, tenemos tres servicios: en primer lugar, brindamos información y mantenemos a las víctimas al tanto de las sanciones y / o medidas impuestas a los infractores; en segundo lugar, organizamos el proceso de mediación, cuya responsabilidad recae tanto en el magistrado como en el oficial de libertad condicional; este es un proceso que necesariamente produce efectos en el proceso penal. En tercer y último lugar, colaboramos con organizaciones sin fines de lucro: los servicios de libertad condicional les otorgan subsidios para proceder con trabajo efectivo de justicia restaurativa. En este caso, el procedimiento penal puede verse afectado o no.

 

JT: ¿Hay alguna singularidad que le gustaría destacar entre el sistema de libertad condicional belga y otros sistemas en Europa? 

AD: En la práctica, existimos desde hace casi 20 años. La decisión de crear este servicio se tomó a finales de los 90, después de un horrible caso de asesinato; como suele suceder en el área de la justicia, ¡un gran cambio es desencadenado por una situación muy difícil!

Como organización, hemos evolucionado enormemente, pero siempre hemos intentado poner al ser humano – el delincuente o la víctima – en el centro de nuestra intervención. Usamos la metodología del trabajo social, lo que significa que realmente elogiamos el respeto por los derechos humanos y también actuamos de acuerdo con las recomendaciones del Consejo de Europa.

Además, también administramos el monitoreo electrónico. En este campo, es particularmente importante poner a la persona en el centro de la intervención. La atención puede ser completamente clavada y abrumada por la abundancia de tecnología, pero de hecho siempre debes tener en cuenta cuál es el fin y aquello que son los medios. El monitoreo electrónico es un medio más bien que un fin en sí mismo y realmente intentamos reflejarlo.

Bélgica tiene muchas alternativas a la detención, pero también tiene un alto número de reclusos en comparación con la mayoría de los países de Europa occidental. Si observamos las cifras de los países escandinavos, por ejemplo, sus tasas de encarcelamiento son mucho más bajas.

 

Annie Devos (a la derecha) con sus compañeros miembros de la Junta de la Confederación Europea de Libertad Condicional, en octubre de 2016.

 

JT: El advenimiento de reformas cruciales en el sistema de justicia belga desde mediados de la década de 1990 ha tenido como resultado la categorización de varios tipos de profesionales como «asistentes de justicia». ¿Quiénes son estos asistentes de justicia y qué papel juegan en el sistema correccional belga?

 AD: Son oficiales de libertad condicional. Es muy importante para ellos tener una posición profesional muy clara. Trabajan en colaboración tanto con los magistrados como con los directores de prisión, porque las órdenes pueden ser enviadas por ambas autoridades.

Nuestros asistentes de justicia están comprometidos con cinco principios impulsores que son realmente cruciales cuando llevan a cabo su trabajo con delincuentes y víctimas. Uno es «Empoderamiento»: hacer que los infractores y las víctimas estén más emancipados, más ciudadanos, responsables de sus propias decisiones.

Otra palabra es «Responsabilización»: se insta a las personas con las que trabajamos a que participen en la toma de decisiones y avancen en esa decisión. El tercer principio de orientación es la «No Estandarización», lo que significa que tanto los infractores bajo supervisión como las víctimas tienen sus propios valores, por lo que los asistentes de justicia deben actuar como una parte cooperativa que les ayude a avanzar dentro de un dado marco de valores. ¡Esto es un gran problema en nuestro trabajo! A menudo servimos como gerentes de cambio, y siempre es difícil cambiar. Lo que estamos pidiendo a los infractores es particularmente difícil porque tiene que ver con su forma de vida. Esto es realmente exigente y desafiante.

Otro principio es la «No Sustitución»: significa que no estamos haciendo nada en lugar de las personas; tratamos de que hagan sus avances y estén al tanto de la situación y tratamos de acompañar su evolución paso a paso… En este sentido, nuestro método es hacer propuestas y solicitudes quienes tenemos bajo libertad condicional; siempre tratamos de comenzar nuestras preguntas con «¿Es posible que usted…?» ¡Estas pequeñas cosas realmente pueden tener un gran impacto!

Y, el último pero no menos importante principio es «Control del daño«. Esto significa que cuando pensamos que una dada situación o condición ya no es eficiente, o que ya no tiene sentido para el infractor o la víctima, tratamos de trabajar sobre ella dando esta opinión al juez o al encargado de la prisión.

 

Nuestros cinco principios impulsores: Empoderamiento, Responsabilización, No Estandarización,
No Sustitución y Control del daño.

 

JT: ¿En qué medida cree que, en Bélgica, el sistema de penas y medidas alternativas se entiende bien en el sistema de justicia penal en comparación con otros órganos, como la policía, el servicio penitenciario y los tribunales?

AD: Francamente, cuando yo era directora de prisión, todos sabían cuál era mi función… Cuando uno trabaja en el sector de la libertad condicional, puede oír preguntas como: «¿Qué es lo que realmente hace? ¿Qué significa?»

Cuando un oficial de libertad condicional trabaja con los infractores en cosas tales como levantarse todas las mañanas o cómo decidir la compensación a las víctimas, no es visible. En cambio, merecemos atención únicamente cuando surgen fallos o cuando la gente realmente nos necesita.

Veo que el perfil de los policías, jueces o directores penitenciarios es muy claro, mientras que el nuestro no es tan obvio debido a la gran variedad de intervenciones que llevamos a cabo. Reconozco la necesidad de promover nuestro sector, es por eso que estamos trabajando en un plan de comunicación en este momento.

Hemos estado haciendo un gran esfuerzo para concienciar las autoridades judiciales. Pero, realmente, mi pregunta es acerca de la colaboración en el sistema penal. Si nos fijamos en el panorama general, nosotros estamos al final de la «cadena penal».

Podemos lamentar que los medios se dirijan principal y masivamente a la fiscalía: los tribunales de ejecución de sentencias exteriores, el sector de libertad condicional y ejecución de sentencias están infra invertidos. Creo que no solo debemos hacer grandes esfuerzos en términos de comunicación, sino también enfatizar que trabajamos para un objetivo más amplio y mutuo que es la seguridad pública, principalmente.

Hoy en día, el área de libertad condicional es cada vez más conocida debido al fenómeno de la radicalización. Los ataques terroristas han sido eventos terribles que llevaron a un aumento de la colaboración con el sistema judicial, sin embargo, esa colaboración está todavía en construcción y se está haciendo paso a paso.

 

JT: Su Dirección General (DG) surgió en octubre de 2005, arraigada en los métodos tradicionales de trabajo social. Sin embargo, con la defederalización, ocurrió una transferencia de competencias desde el nivel federal a las tres diferentes comunidades lingüísticas.
¿Cómo sobrevive el sistema a las sucesivas reformas y modificaciones, y hasta qué punto se mantiene fiel al propósito original del trabajo social?

AD: Al principio, éramos parte de la organización judicial, luego, durante tres años, estuvimos bajo la administración penitenciaria, y después, nos hemos convertido en una dirección general auto gestionada dentro del Ministerio de Justicia federal. De nuevo, en 2015, la sexta reforma estatal dividió la DG en tres organizaciones sobre la base de las comunidades lingüísticas.

Estos cambios han sido el resultado de decisiones políticas. Para la organización, se necesita mucha energía para hacerlo funcionar. Sobre el papel, todo parece estar bien, pero una vez que estás inmerso en la realidad, no es tan fluido.

Para mí, las reformas y los cambios han reforzado nuestro propósito de trabajo social judicial porque realmente teníamos que estar más que conscientes de nuestra posición profesional. Constantemente debemos recordar quiénes somos, qué estamos haciendo, cuál es nuestro alcance, de qué forma trabajamos y cómo y por qué estamos aquí.

En mi nivel de responsabilidad, el aspecto organizacional es muy grande, pero creo que el mensaje es más claro que nunca para mi equipo: se trata de trabajo social y los cinco principios que mencioné.

 

Las reformas y los cambios han reforzado nuestro propósito de trabajo social judicial.

 

JT: ¿Cuáles son sus principales preocupaciones y objetivos en este momento?

AD: Me gustaría estar en una situación más estable a nivel político porque, en este momento, más del 40% del tiempo me lo paso en operaciones, dada nuestra compleja estructura.
Con respecto a nuestro trabajo en sí, creo que debemos hacer más con relación a las Decisiones Marco, para que podamos contribuir aún más a una sociedad mejor para los ciudadanos europeos.

Además, en mi opinión, si seguimos adelante con alternativas a la detención, deberían ser alternativas reales. En este momento, me gustaría ver implementado el concepto de desistimiento de una manera más práctica; para eso daremos subvenciones a ONG, para que trabajen en ese campo con el objetivo de dar más oportunidades a los infractores que seguimos.

A menudo, los jueces remiten a los infractores que están bajo supervisión en la comunidad a un tratamiento psicológico, pero las personas tienen problemas con cosas básicas y concretas, como la subsistencia, la vivienda, etc. Es necesario hacer más al respecto y es posible hacerlo. Nuestros socios y la colaboración son muy importantes.

Espero que el terrorismo y el radicalismo sean circunscritos, con nuestra ayuda. Las personas que estamos siguiendo por estar vinculadas al radicalismo o terrorismo representan un pequeño número entre el total de personas en libertad condicional, pero requieren una cantidad increíble de tiempo y trabajo.

Nuestro papel no siempre es fácil porque los servicios de inteligencia y seguridad tienden a estar cada vez más interesados en nuestras prácticas, sin embargo, los profesionales de la libertad condicional tienen que trabajar en un marco determinado, con mucha transparencia tanto con los magistrados como con los delincuentes.

 

Se necesita hacer más en relación con las Decisiones Marco.

 

JT: ¿Cuáles son sus expectativas con respecto al área de libertad condicional en Bélgica?

AD: Siempre soy optimista, estamos en una realidad creciente y diversa. Desde 2014, en Bélgica, existe una nueva posibilidad: la detención preventiva ejecutada a través del monitoreo electrónico.

Desde el año pasado, también tenemos el monitoreo electrónico y la libertad condicional como sentencias independientes, y también el año pasado, hemos sido testigos de un cambio en la ley sobre salud mental. Y así, en los últimos tres años, han surgido cuatro nuevas posibilidades.

Y, cuando veo las cifras del SPACE II, es increíble cómo Bélgica es prolífica no solo en las medidas de diversión, sino también en las cifras de población en prisión. Aunque las estadísticas no me preocupan, es el significado y el enfoque criminal lo que me hace preguntarme si estamos en el camino correcto.

 

JT: Mencionó el monitoreo electrónico, parece que está creciendo en diferentes direcciones…
¿En qué medida las herramientas móviles y otras tecnologías modernas serán parte del futuro de los oficiales de libertad condicional?

AD: Por el momento no es el caso. No tenemos ningunas aplicaciones. Yo diría que se debe principalmente a la reorganización y toda la reestructuración que hemos estado experimentando. Sin embargo, en el futuro cercano, será parte de la reflexión.

Estoy segura de que solo podría ser beneficioso si facilita y simplifica el trabajo de los oficiales de libertad condicional y si mejora la calidad. Sin embargo, será necesario hacer una evaluación comparativa, para tener una idea clara de nuestras necesidades y de las posibilidades antes de implementar cualquier tecnología adicional.

 

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Annie Devos es la Directora General de las Casas de Justicia de la Federación Valonia-Bruselas desde 2006. Comenzó su carrera en el Ministerio de Justicia belga a fines de los años 80. Cuenta con experiencia en asesoría penitenciaria y gestión de reorganización de procesos. Tiene una licenciatura en Ciencias Sociales, una maestría en Criminología y frecuentemente es invitada como ponente en conferencias a nivel nacional e internacional.

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