Minister Koen Geens Belgium

Planificación estratégica y desarrollo del sistema correccional belga

// Entrevista: Su Excelencia, el Señor Koen Geens

Ministro de Justicia, Bélgica

JT: En las últimas décadas, el sistema judicial belga ha experimentado muchos cambios en el ámbito de los proyectos de reforma, especialmente aquellos con el objetivo de lograr una mayor flexibilidad y eficiencia. Además, un nuevo plan maestro para las prisiones recibió luz verde para seguir adelante. Por lo que sabemos, este plan maestro prevé la construcción de cárceles, pero también las inversiones en seguridad, etc. Sin embargo, ha habido huelgas recientes (febrero de 2018) de funcionarios de prisiones que se quejan de una grave escasez de personal y de la falta de desarrollo profesional.

Sírvase explicar, por favor, más detalladamente en qué consiste este plan maestro para las cárceles y los progresos realizados en su implementación, así como las medidas adoptadas para hacer frente a la falta de personal.

KG: La visión general del plan maestro se basa en cuatro pilares, a saber, la construcción de nuevas prisiones/ampliación de las existentes, la renovación de las existentes, una política de detención diferenciada con casas de transición, y el “Plan maestro de internamiento”, que supone la adaptación de la infraestructura a las necesidades de los reclusos.

En cuanto al pilar de las nuevas cárceles y la ampliación de las existentes, ya se han inaugurado nuevas instalaciones en Beveren, Leuze-en-Hainaut y Marche-en-Famenne en virtud de los planes maestros I y II.

Además, están previstas nuevas cárceles en Dendermonde (444 plazas), Amberes (440 plazas) y Haren (1190 plazas). Con el plan maestro III, se abrirán más cárceles en Leopoldsburg (312 plazas), en Vresse-sur-Semois (312 plazas), en Lieja (312 plazas) y en Verviers (240 plazas).

La nueva instalación de Lieja sustituye a una parte de la actual prisión de Lantin, que se encuentra en tan mal estado que tendrá que ser demolida. La cárcel de Verviers se construirá en los terrenos de la prisión antigua, que cerró en 2011 y que posteriormente fue demolida debido a daños irreparables en su arquitectura.

En cuanto a la renovación de las cárceles existentes, se trata, concretamente, de la cárcel de Merksplas, que acogerá a 400 reclusos con un perfil específico (reclusos con condenas prolongadas e individuos de edad avanzada, así como reclusos con trastornos mentales específicos).

Tanto en las nuevas cárceles que ya han sido construidas como en las que se construirán o ampliarán, debemos asegurarnos de que todos los requisitos de seguridad estén garantizados (especialmente en las instalaciones de seguridad media-alta), pero las cárceles con un nivel de seguridad más bajo también son una prioridad.

Estas prisiones también serán más permeables en su funcionamiento con respecto al mundo exterior. Lo mismo ocurre con las cárceles de Leopoldsburg y Vresse-sur-Semois, y con la capacidad adicional que se proporcionará en las cárceles de Jamioulx y Ruiselede, donde se añadirán 50 plazas de régimen abierto.

Creemos que una proporción sustancial de los reclusos no pertenece a instituciones de mayor seguridad y que es mejor que estos cumplan su sentencia en prisiones donde la infraestructura y la seguridad técnica son menos prevalentes. Por lo tanto, se puede crear más espacio para la normalización de la vida, para una interpretación significativa del encarcelamiento y para un trabajo aún más activo en el área de la reintegración.

En este contexto, se está llevando a cabo un proyecto innovador que utiliza casas de transición a pequeña escala diseñadas para dar a los reclusos (seleccionados sobre la base de una serie de criterios) la oportunidad de pasar la última parte de su sentencia en un establecimiento que se asemeja lo más posible a la vida diaria en la sociedad. La pequeña escala y la proximidad son los pilares de los centros de detención que deben hacer posible una ejecución inclusiva de las penas de prisión.

“Las cárceles de baja seguridad serán más
permeables en su funcionamiento con respecto al
mundo exterior (…) se puede crear más espacio para
la normalización de la vida, para una interpretación
signifi cativa del encarcelamiento y para un trabajo
aún más activo en el área de la reintegración.”

A menudo, nuestro país ha sido criticado porque las personas que han cometido delitos y tienen un trasfondo de trastornos psiquiátricos no fueron condenadas en el sentido clásico, sino que se les impuso una medida de apoyo y tratamiento obligatorios, fueron internados con otros reclusos que no sufrían problemas de salud mental.

La falta de atención adecuada también fue objeto de muchas críticas. Por lo tanto, el Gobierno belga ha tomado un camino radical que debería conducir a que esas personas se alojen en instituciones de atención adecuadas. Debido a esto, ya se han abierto dos centros psiquiátricos forenses (uno en Gante con 264 plazas y otro en Amberes con 182 plazas).

Además, contamos con un Plan maestro de internamiento específico que implica la construcción de otros tres centros psiquiátricos forenses (uno en Flandes, con 150 plazas, y dos en Valonia, con 250 plazas cada uno).

Por lo tanto, nuestro Plan maestro de internamiento incluye 860 plazas adicionales. Al final, por lo tanto, a todos los internos psiquiátricos se les asignará una plaza en una institución de atención de la salud, y solo un número muy limitado de ellos permanecerá en los pabellones psiquiátricos de las prisiones durante un corto período de tiempo, donde también estarán rodeados por un escuadrón de atención especializada. Estos equipos de atención ya existen, pero podrán intensificar su supervisión en el futuro, ya que solo quedará un número limitado de internos.

Para todos los proyectos que he mencionado, hay grupos de trabajo que están empezando a funcionar y que se hallan en diferentes etapas. Para algunos establecimientos, el inicio de la construcción se aproxima; para otros, se están estudiando las ubicaciones o los requisitos y necesidades de los mismos y se están redactando las especificaciones. Esperamos que la plena aplicación del plan maestro se haga realidad en los primeros años de la próxima década.

En cuanto a la falta de personal, cuando tomé posesión de mi cargo, es cierto que el Gobierno actual anunció que se aplicarían recortes presupuestarios en los servicios públicos. El sistema penitenciario también tuvo que hacer frente a esos recortes, pero en mucho menor medida que otros servicios, incluidos otros servicios de la Justicia de la Administración Pública Federal.

En lugar de limitarnos a realizar estos recortes inevitables, hemos optado por aprovechar la oportunidad para optimizar nuestros recursos. Por lo tanto, el proyecto “Trabajar de forma diferente” se desarrolló con el objetivo de reorganizar los procesos de trabajo, en la medida en que el nivel de servicio se pudiera mantener utilizando menos recursos.

Estos análisis se llevaron a cabo a nivel de cada establecimiento penitenciario, teniendo en cuenta numerosas variables (como la infraestructura, la población y los perfiles de los reclusos, los regímenes vigentes y otros factores ambientales) y en consulta con los sindicatos del personal penitenciario.

Este proceso se completó a mediados de 2017 y ahora estamos en plena fase de ejecución. Esto también significa que la contratación se realiza para cubrir las vacantes restantes, y actualmente la cuota de personal se ha cubierto en aproximadamente el 98,6%. De esta manera, el sistema penitenciario tiene un desempeño mucho mejor que el de la mayoría de los otros servicios gubernamentales.

También hay una serie de compromisos relativos a los aspectos de carrera del personal penitenciario, y estoy pensando, en particular, en realizar una serie de ascensos. Estos son el resultado de una obligación hacia el personal con el que me he comprometido y al que sigo de cerca.

Observo que la administración penitenciaria hace todo lo posible para que estos compromisos se cumplan efectivamente, por lo que espero que las promesas hechas se conviertan en realidad y que las prisiones puedan funcionar a un nivel normal, como ya ocurre en la gran mayoría de ellas.

“Esperamos que la plena aplicación del plan
maestro se haga realidad en los primeros años de
la próxima década.”

JT: Además de la construcción de nuevas cárceles para aliviar el problema del hacinamiento, ¿se está haciendo algo más para reducir el encarcelamiento, en particular en lo que respecta a la elaboración de penas sustitutivas de la privación de libertad?

KG: He tomado iniciativas para reducir la entrada de reclusos mediante la aceleración del flujo del proceso de detención y la salida de algunas categorías específicas de detenidos.

En cuanto a la entrada de reclusos, inicialmente lo hice adoptando iniciativas legislativas que deberían proporcionar a los tribunales una gama más amplia de sanciones no privativas de libertad. Por ejemplo, el monitoreo electrónico y la libertad condicional se introdujeron como sentencias independientes, mientras que, anteriormente, solo eran el punto de apoyo de sentencias que comenzaban con el encarcelamiento. E

l monitoreo electrónico también se puede realizar en el contexto de la detención preventiva. Anteriormente, ya existía la posibilidad de obtener libertad condicional en el contexto de la detención preventiva, pero, con esta alternativa, más detenidos reciben su detención preventiva sin ir a la cárcel.

Esta posibilidad ha comenzado a implementarse de manera algo lenta, pero actualmente casi el 8% de las personas que se encuentran en el período previo al juicio son parte de este sistema. Además, si no contamos a los detenidos en detención preventiva que no tienen un permiso de residencia (porque esta alternativa no es aplicable a esos casos), entonces la proporción de personas que esperan juicio bajo monitoreo electrónico es casi del 13 %. La investigación comparativa internacional muestra que esto puede estar muy cerca del límite alcanzable.

También he tomado iniciativas para acelerar el proceso de detención de los reclusos cuyos procedimientos de sentencia no son decididos por el tribunal o a quienes se aplican las diferentes modalidades de ejecución de sentencias que son de mi competencia.

Por lo tanto, acorté la fecha de admisión para la libertad provisional de los detenidos condenados a penas de prisión de hasta 3 años. Como resultado de ello, se podría someter a un mayor número de detenidos al monitoreo electrónico y se podrían ejecutar más rápidamente las penas de prisión.

Además, introduje los permisos temporales prolongados de salida, lo que significa que los reclusos que ya habían completado con éxito una serie de tres permisos de salida podían entrar en un sistema rotatorio de salida cada dos semanas.

Esto ha permitido que esos delincuentes puedan trabajar más rápida e intensamente en su reintegración social, y ya hemos observado pequeños indicios de que pueden presentar un expediente de rehabilitación más sólido ante los tribunales de sentencia y pueden pasar más fácilmente a una sentencia no privativa de libertad, más concretamente, a una sentencia de monitoreo electrónico.

No niego ni hago oídos sordos a los que critican esta medida, quienes dicen que comprometería la credibilidad de la ejecución de las sentencias. Sin embargo, me atrevo a afirmar que los efectos contraproducentes de confinar a los delincuentes en prisiones durante un período más largo, donde en muchos casos tienen que vivir en condiciones que ya no son apropiadas y donde también corren el riesgo de carecer de orientación suficiente, no sobrepasan las oportunidades que estas medidas les ofrecen en cuanto a su reintegración.

Finalmente, he estado trabajando duro para sacar a tantos internos psiquiátricos de nuestras prisiones como sea posible y transferirlos a centros psiquiátricos forenses o al circuito regular de atención psiquiátrica. Con este fin, he encontrado un socio constructivo en mi colega de Salud Pública.

El plan maestro que ya hemos discutido, por lo tanto, refuerza estos objetivos y sus efectos no pueden ser negados. Hasta hace unos años, había más de 1100 reclusos en nuestras prisiones, pero esa cifra ha descendido a poco más de 500. En cooperación con el Secretario de Estado de Asilo e Inmigración, también hemos optimizado y avanzado el traslado de reclusos extranjeros sin permiso de residencia, a quienes se ha dictado una decisión de expulsión, a fin de no prolongar innecesariamente su detención.

JT: El Comité del Consejo de Europa para la prevención de la tortura y de las penas o tratos inhumanos o degradantes (CPT) hace un llamamiento a la mejora de las condiciones en las cárceles y a la organización de actividades para los reclusos. La respuesta al informe del CPT está prevista para el verano de 2018 (Fuente: CdE).
¿Resolverá la implementación de su Plan maestro las fallas señaladas por el CPT, y podrá usted cumplir con sus recomendaciones de manera oportuna?

KG: Evidentemente, la aplicación del plan maestro desempeña un papel decisivo, pero habrá que invertir mucho, incluso en las cárceles que no están actualmente incluidas en él. La complejidad del sistema penitenciario radica, por supuesto, en el hecho de que, en última instancia, todo está conectado: si un pilar fracasa, otros pilares relacionados con la atención, la asistencia y la orientación a los reclusos se ven comprometidos. Sin embargo, estamos trabajando sin más demora con el departamento que administra la propiedad estatal.
Las actividades organizadas para los internos son competencia de las comunidades belgas. Bélgica es un país constitucionalmente complejo – un hecho que tiene sus encantos –, pero la división de poderes a nivel federal y regional tiene su coste. Sin embargo, los servicios autorizados de las Comunidades son muy activos en nuestras prisiones y cada vez participan más. Así que también, en este sentido, creo que hemos tomado el camino correcto.

JT: ¿Cuáles son los desafíos que una alta tasa (más del 40 %) de presos extranjeros representa para el sistema y cómo se está abordando ese problema?

KG: Aparte de todas las dificultades prácticas que esto conlleva (como la barrera del idioma y los diferentes hábitos culturales), el principal problema es, en última instancia, la ausencia de posibilidades de libertad condicional.

Es fundamentalmente diferente tratar con un detenido que pueda tener perspectivas de residencia, trabajo y orientación, que tratar con alguien que no está seguro de su situación de residencia o sabe que tendrá que abandonar el país.

Nuestra capacidad para trabajar con este grupo de la población carcelaria tiende a ser muy limitada. Me doy cuenta de que un proyecto como el de Foriner conduce a que países extranjeros ofrezcan módulos de desvío a sus ciudadanos encarcelados en Bélgica, pero, obviamente, eso no es un bien común y, por lo tanto, muchos extranjeros se ven privados de tales servicios.

El riesgo de que se aíslen aún más es, por lo tanto, significativo y el conocimiento que tienen nuestros empleados para describir correctamente aquellos comportamientos que puedan ser percibidos como incomprensibles o indeseables sigue siendo insuficiente. En este sentido, tendremos que intentar dar una respuesta a esta cuestión a través de módulos de formación.

JT: En 2015, puso en marcha un ‘Plan de Acción contra la Radicalización en las Cárceles’. En la práctica, ¿qué se ha hecho para hacer frente a la radicalización violenta en las cárceles de Bélgica y en qué medida ha tenido éxito ese plan?

KG: En marzo de 2015 elaboré un plan de acción con respecto al enfoque de la radicalización en las cárceles; este se basaba en diez puntos de acción.

Nos llevaría demasiado tiempo cubrirlos todos, pero en general, estos puntos de acción tenían como objetivo adquirir conocimientos sobre la presencia de este fenómeno; promover el intercambio de información con otros actores en la cadena de seguridad; analizar la política de colocación dentro de las prisiones; y cooperar con otros actores que poseen experiencia o que pueden contribuir a programas de desradicalización o desvinculación.

De las recomendaciones de una comisión de investigación parlamentaria creada en respuesta a los atentados del 22 de marzo de 2016 en el aeropuerto nacional de Bruselas y en la estación de metro de Maalbeek, en Bruselas, concluyo que estamos en buen camino con estos puntos de acción. No se han realizado plenamente los diez puntos, pero estamos trabajando actualmente sobre la base de estas recomendaciones para desarrollar la versión 2.0 de este plan de acción.

Deberá prestarse especial atención a la supervisión y orientación de estos reclusos en particular a lo largo de todo el proceso de detención, pero habrá que prestar aún más atención a su regreso a la sociedad.

Si en el momento de redactar el plan de acción toda la atención se centraba lógicamente en los efectos de la llegada masiva de radicales y extremistas a nuestras prisiones, ahora nos encontramos en una fase en la que muchos de ellos están siendo puestos en libertad porque han llegado al final de su condena o pueden optar a una liberación anticipada.

Así que tendremos que considerar la finalidad de nuestros departamentos de Deradex, donde actualmente tenemos a los prisioneros que representan un mayor riesgo de adoctrinar o reclutar a otros.

A la luz de la casi certeza de que ellos también saldrán de la prisión en algún momento, también tendremos que centrarnos e invertir en ofrecer orientación para la reintegración de estos reclusos o promover su regreso a un régimen penitenciario ordinario.

JT: El sistema penitenciario belga ha sido pionero en la introducción de algunas soluciones tecnológicas avanzadas para el uso de los reclusos, tales como PrisonCloud, una plataforma informática que permite la distribución de contenidos y servicios a los reclusos. La razón de ser de este sistema es hacer que el recluso sea plenamente responsable de su propia vida en prisión, y le ayuda a convertirse en un actor activo y responsable durante todo el proceso de detención, desempeñando un papel significativo en el proceso de normalización dentro de la cárcel, al lograr que la vida penitenciaria se asemeje a la vida en sociedad.
¿Cuál es el estado de desarrollo de la aplicación de este tipo de sistemas de TIC, cuáles son los principales resultados y cuáles son las reacciones de los reclusos y del personal hasta la fecha?

KG: En la actualidad, tres prisiones cuentan con la plataforma digital PrisonCloud. Las experiencias son totalmente positivas, hasta el punto de que la demanda de ampliar la disponibilidad de una plataforma digital es cada vez mayor.

El valor añadido para el funcionamiento interno de la prisión es evidente, ya que los reclusos pueden tomar iniciativas más autónomas para pedir alimentos y artículos de la cantina, por ejemplo, o solicitar una reunión con el director de la prisión.

Este sistema también ofrece servicios de telefonía móvil, que son muy importantes para el recluso porque le permiten elegir el momento que quiera para hacer una llamada telefónica.

Las comunidades belgas se centran en el desarrollo y la oferta de iniciativas de formación a distancia y también están pidiendo una rápida expansión en esta área. Sin embargo, estamos hablando de una operación cara.

En la actualidad, todas las cárceles están conectadas para poder ofrecer telefonía en todas las celdas, y esta infraestructura también permitirá la conexión de plataformas digitales.

La administración penitenciaria está examinando actualmente diversas posibilidades para la ampliación de la infraestructura digital, por lo que será importante poder adquirir los presupuestos necesarios para ampliar la plataforma digital en toda la organización.

Puede parecer extraño, pero el hecho de que la autosuficiencia de los presos aumenta porque pueden controlar más aspectos de su vida en la cárcel también aumenta la presión para ofrecer más actividades fuera de la celda.

Un efecto secundario absolutamente indeseable de la creciente digitalización de las prisiones sería que los reclusos se aislaran aún más (de otros reclusos y del personal) y perdieran terreno en términos de habilidades relacionales y de comunicación. Por lo tanto, la introducción de plataformas digitales debe ir acompañada de un refuerzo de la gama de actividades comunes.

JT: ¿Cómo ve el futuro de la justicia belga en general y de su sistema penitenciario en particular?

KG: Sueño con un mundo ideal en el que se haya realizado el plan maestro III y dispongamos de instalaciones contemporáneas en las que podemos detener a las personas de forma humana.

Por defecto, esto implica que el personal penitenciario pueda desempeñar sus funciones en condiciones de trabajo igualmente modernas, y que toda la energía que actualmente se emplea en la resolución de problemas pueda invertirse en un proyecto positivo, poniendo fin al fatalismo que dice que “nada funciona” en prisión.

Hay días en los que veo que el panorama es un poco sombrío, porque el camino todavía es largo y está lleno de obstáculos. Afortunadamente, hay más días en los que estoy convencido de que podemos – y lograremos – llegar allá. Y luego, siento el impulso de querer seguir adelante con eso, y también entiendo de que eso puede que no esté en mis manos.

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Su Excelencia el Ministro Koen Geens se graduó en Derecho en la Universidad Católica de Lovaina (KU Leuven, Bélgica) en 1980, habiendo obtenido la más alta distinción. Luego obtuvo su Maestría en Derecho en la Universidad de Harvard (EE. UU., 1981) y regresó a KU Leuven para obtener su Doctorado en Derecho. Tiene una amplia trayectoria académica en la Facultad de Ciencias Jurídicas de esta universidad, donde actualmente ocupa el cargo de profesor extraordinario. También ejerció la abogacía. En términos políticos, fue Ministro de Finanzas de Bélgica entre 2013 y 2014, y se convirtió en Ministro de Justicia en octubre de 2014.


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