Árkel Benitez COMJIB

Promover un espacio jurídico más cohesivo en Iberoamérica y más allá

// Entrevista: Arkel Benítez Mendizábal

Secretario General de la COMJIB, Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos

 

La COMJIB es una organización internacional e intergubernamental, con sede en Madrid, que agrupa a los Ministerios de Justicia de los veintidós países que integran la Comunidad Iberoamericana. Es una organización de referencia en la promoción de políticas públicas en materia de justicia y en la formación de alianzas para la construcción de un espacio jurídico más cohesivo. Su misión y objetivos fundamentales son promover políticas públicas con el compromiso de mejorar la calidad de la justicia y hacer el estudio y promoción de formas de cooperación jurídica entre los Estados miembros.

JT: ¿Cuáles son los grandes objetivos y líneas de trabajo de la COMJIB?

ABM: Tenemos dos grandes vertientes de actuación: la cooperación internacional al desarrollo – desde la que se consigue apoyar el fortalecimiento de las políticas públicas en materia de justicia y la consolidación de las instituciones llamadas a mejorar la calidad de la justicia – y la cooperación jurídica internacional, fruto de la especial atribución estatutaria, como organismo multilateral capaz de promover, negociar, adoptar y propiciar la implementación de tratados y convenios internacionales.

En lo que respecta a la cooperación jurídica internacional la Red Iberoamericana de Cooperación Jurídica Internacional – IberRed – jugó un papel histórico; esta red es fruto del consenso entre la COMJIB, la Cumbre Judicial Iberoamericana y la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos. Además de optimizar la cooperación jurídica transnacional a través de sus miembros (Jueces, Fiscales, funcionarios de los Ministerios de Justicia y autoridades centrales), la IberRed trabaja de forma coordinada con la COMJIB,  colaborando en la identificación y análisis de acciones para mejorar el ámbito de justicia iberoamericano.

Asimismo, la COMJIB está implicada en el impulso de varios instrumentos internacionales como el Convenio de Extradición simplificada – que ya está vigente en varios países – o el Tratado para el Uso de la Videoconferencia en los Sistemas Judiciales de Iberoamérica, entre otros. Nuestras líneas de trabajo son diversas: la lucha contra el crimen organizado transnacional, la modernización de los sistemas de justicia, la reforma de los sistemas penitenciarios, el acceso a la justicia, el fortalecimiento de los Ministerios de Justicia y la prevención del delito.

Hemos diseñado un plan estratégico incorporando el modelo de gestión por resultados alrededor de once objetivos estratégicos y veinticinco iniciativas programáticas a implementar entre 2016 y 2023. Este plan se alinea con las metas de la Agenda 2030, de la ONU, sobre el acceso a la justicia para todos, la promoción de sociedades pacíficas e instituciones sólidas y eficaces.

Se están produciendo hitos significativos sobre todo porque los países miembros están confiando en dar pasos más allá de lo tradicional e incluso más allá de lo Iberoamericano. En 2016 inicié un laborioso proceso ante la Sexta Comisión de la ONU, gracias al impulso del gobierno de España y al copatrocinio de los países iberoamericanos representados en Nueva York, que condujo a adquirir el estatus de Organismo Observador Permanente de la Asamblea General de la ONU.

Este logro conecta con otro tema, de gran importancia: la promoción y negociación del Proyecto de Tratado Internacional Relativo a la Transmisión Electrónica de Solicitudes de Cooperación Jurídica Internacional entre Autoridades Centrales, el cual vendrá a dotar de validez jurídica en tiempo real a las comunicaciones e información, con la que se asisten los Estados, para la resolución de los casos legales internacionales. Con ello, se verá totalmente refundada la plataforma tecnológica iber@ que, por trece años, ha facilitado las comunicaciones informales entre las autoridades iberoamericanas. Estos eventos se conectan porque éste tratado prevé la adhesión de Estados extra regionales, con lo cual el paso histórico que estamos dando apunta en la dirección de convertirnos en un socio estratégico global en materia de cooperación jurídica internacional.

 

JT: ¿Cuál es su punto de vista sobre el problema penitenciario que existe en la mayoría de los países miembros de la comunidad iberoamericana?

ABM: Hay múltiples matices acerca de la forma cómo enfrentamos la cuestión penitenciaria. Prácticamente todos los Ministerios e instituciones homólogas que integran nuestra Conferencia tienen a su cargo la responsabilidad de la administración penitenciaria. Sin embargo, el tema es complejo y exige una visión sistémica y global; todo análisis que pretenda dar una respuesta a la cuestión de la reforma penitenciaria puede pecar de reduccionista o no estaría bien acabado si solamente se analizan sus causas y efectos desde la puerta de las cárceles hacia dentro.

Creo que la profundidad de la cuestión tiene que ver con la confección cultural de nuestro pensamiento que gira alrededor de concepciones punitivistas y de la concesión monopólica que históricamente le hemos otorgado al Derecho Penal para dirigir la estrategia de las cárceles y del estigma que pesa sobre las personas privadas de libertad antes del juicio, en condena y extinta la condena.

En este sentido, la COMJIB ordenó un estudio sobre el impacto que ha tenido el modelo penal acusatorio en los países de más antigua data en su implementación. Esta cuestión surgió a propuesta de Panamá, que contaba con una de las tasas más altas de encarcelamiento preventivo de Latinoamérica. El debate alrededor de este asunto tiene que ver con el uso de la prisión preventiva y las medidas sustitutivas y la alta tasa de litigiosidad de los sistemas judiciales, pero también tiene que ver con una incipiente cultura de resolución alternativa o simplificada de conflictos y causas penales. Venimos dedicando mucha energía a esta temática y ya tenemos interesantes productos de esa línea de trabajo en combinación con la de la modernización de los sistemas de justicia.  Hablo, por ejemplo, de la guía para la implementación del brazalete electrónico, en apoyo a los países miembros que iniciaron su andadura con este mecanismo de vigilancia.

También la prevención del delito es una línea de trabajo que aún debe fortalecerse y que debe contribuir con una de las asignaturas más trascendentales en materia penitenciaria: la inserción social y el tratamiento post penitenciario. En este punto tenemos los logros alcanzados gracias al Programa de EUROsociAL II (Programa para la Cohesión Social en América Latina, financiado por la Unión Europea), a los que esperamos dar continuidad.

 

La profundidad de la cuestión tiene que ver con la confección cultural de nuestro pensamiento que gira alrededor de concepciones punitivistas y de la concesión monopólica que históricamente le hemos otorgado al Derecho Penal para dirigir la estrategia de las cárceles y del estigma que pesa sobre las personas privadas de libertad antes del juicio, en condena y extinta la condena.

JT: ¿Cuáles son los principales retos a los que los países miembros de Latinoamérica y el Caribe se enfrentan en cuanto a sus sistemas penitenciarios? 

ABM: En aras de identificar las causas de la problemática penitenciaria y de promover líneas de reforma, conviene hacer referencia al estudio realizó el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), en 2012, sobre la situación de la seguridad ciudadana en América Latina: los tres elementos propulsores de la delincuencia en la región giraban en torno al fácil acceso a las armas de fuego, al consumo problemático del licor y de drogas y estupefacientes.

Algunas regiones, además de los problemas de la institucionalidad penitenciaria – como la lucha contra la corrupción, la falta de implementación de protocolos de seguridad e inadecuada infraestructura penitenciaria – se enfrentan a flagelos complejos que hacen aún más cuesta arriba la reforma integral de los sistemas penitenciarios como es el fenómeno de las pandillas. América Latina ha venido batallando contra el problema mundial de las drogas. Hay que recordar que, en 2012, la Organización de los Estados Americanos entra a debatir abiertamente sobre este asunto y se elabora un estudio que resultó en la afirmación de que aquellas regiones de tránsito o  tráfico ilegal de drogas (narcotráfico) son las más golpeadas por la violencia.

 

JT: ¿Cómo es que la COMJIB está apoyando los esfuerzos de modernización y reforma de los sistemas correccionales de los países de Latinoamérica y el Caribe?

ABM: Debemos reflexionar sobre los factores a los que debe atender la política de seguridad y justicia a nivel regional. No obstante el escenario adverso y complejo, venimos propiciando encuentros de expertos y de encargados en materia de reforma penitenciaria y han podido transferirse conocimientos y buenas prácticas.

Algunos países han avanzado en la mejora del diseño de cárceles más modernas y con adecuados modelos de gestión penitenciaria como República Dominicana y Ecuador. A su vez, Chile, Colombia, Argentina y Perú han avanzado en la implementación de vigilancia mediante dispositivos electrónicos encontrando como desafíos no sólo la compleja implementación sino también la falta de uniformidad en el precio de esas tecnologías. En términos generales diríamos que España, Portugal y Uruguay tienen un control bastante global de sus sistemas penitenciarios a los que se empiezan ya a sumar suramericanos que pujan por hacerse un espacio en la calidad total.

En nuestra Asamblea Plenaria de abril de 2017, los Ministros han querido llegar a un nivel de mayor detalle e implicación de sus despachos y crearon el Comité de Reforma de los Sistemas Penitenciarios cuya primera reunión es a principios de 2018; se discutirán, con más propiedad, los retos y desafíos alrededor de la estandarización y armonización de insumos para la mejora de los sistemas penitenciarios, lo que abrirá un diálogo más moderno y claro que seguramente va a beneficiar la región.

 

En la línea de reforma de los sistemas penitenciarios se ha venido trabajando en materia de inserción socio laboral, género y desarrollo de modelos de infraestructura con parámetros acordes con el respeto a los derechos humanos.

 


Ceremonia de conmemoración del 25 aniversario de la COMJIB

 

JT: ¿Qué acciones especialmente exitosas hay que destacar?

ABM: Los resultados alcanzados hasta esta fecha y que han arrojado las intervenciones en distintos países a través del programa EUROsociAL (de la Unión Europea) y de otros programas de la Agencia Española de Cooperación Internacional son exitosos.

En el marco del Programa EUROsociAL II, además del proyecto sobre inserción socio-laboral, se han llevado a cabo otras acciones de las que se han derivado importantes resultados de impacto a nivel nacional. A modo de ejemplo, se implementaron seis planes estratégicos sobre fortalecimiento de los mecanismos alternativos a la solución de conflictos en políticas públicas sectoriales, en Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Panamá y Paraguay.

Asimismo, mediante la acción “Violencia de género: investigación de delitos, atención a víctimas y coordinación interinstitucional”, se han realizado adaptaciones nacionales del protocolo regional para la investigación, con perspectiva de género, de los delitos de violencia contra las mujeres, cometidos en el ámbito intrafamiliar, en Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Brasil, Paraguay y Ecuador, y del protocolo regional de atención integral a las víctimas de violencia de género en Panamá, Paraguay y Ecuador.

Otro de los proyectos que más resultados ha registrado es el Proyecto de Armonización de la Legislación Penal para combatir eficazmente el crimen organizado en Centroamérica y República Dominicana, el cual sumó esfuerzos de la COMJIB, del Sistema de la Integración Centroamericana, el Fondo España SICA y del conjunto de instituciones del sector justicia y seguridad en la región. Bajo este proyecto se aprobó un marco normativo que reúne los criterios para armonizar varios tipos penales e instrumentos procesales.

En la línea de reforma de los sistemas penitenciarios se ha venido trabajando fundamentalmente en materia de inserción socio laboral, género en prisión y desarrollo de modelos de infraestructura con parámetros acordes con el respeto a los derechos humanos.

En el marco del Programa EUROsociAL II de la Unión Europea, COMJIB gestionó, como socio operativo, el proyecto “Inserción Socio Laboral de las Personas Privadas de Libertad”. Entre los resultados alcanzados, cabe destacar la aprobación, por los Ministros, de las Reglas Regionales para la Inserción Socio Laboral de Personas Privadas de Libertad y Liberadas, las cuales constituyen una declaración de bases mínimas para lograr la inserción socio laboral a través de la formación y del trabajo.

Además, contemplando las especificidades de las mujeres, también se aprobó un estándar regional de 80 normas para favorecer la inclusión y los procesos de inserción socio-laboral de la perspectiva de género.

En materia de infraestructuras penitenciarias, en el año 2013 se aprobó la Guía de Desarrollo de Infraestructuras Penitenciarias, que elaboramos junto con la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y el ILANUD. Esta guía ofrece una serie de lineamientos para la construcción carcelaria acordes con las normas internacionales más relevantes relativas al trato de reclusos. Por otro lado, la Asamblea Legislativa de Nicaragua se inspiró en este documento armonizador en la reciente aprobación de su Ley contra la Trata de Personas.

 

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Arkel Benítez es el Secretario General de la COMJIB desde 2015. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de San Carlos de Guatemala, es Abogado experto en Derecho Penal y Procesal y también Notario. Hasta su elección al frente de la COMJIB ocupó varios puestos en el Gobierno de Guatemala: fue Viceministro de Prevención de la Violencia y el Delito del Ministerio de Gobernación y, anteriormente, Viceministro de Apoyo al Sector Justicia, así como el de Asesor Jurídico del Procurador General. Es docente universitario en materias como Teoría General del Estado y Derecho Penal. 

 

 

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