Entrevista
Viorel Sochircă
Director del Inspectorado Nacional de Medidas Penales Comunitarias de Moldavia
En esta entrevista, Viorel Sochircă, Director del Inspectorado Nacional de Nacional de Medidas Penales Comunitarias de Moldavia, habla de los recientes avances en el sistema de supervisión comunitaria y reintegración de Moldavia, de la importancia de la cooperación internacional y de los nuevos programas que se utilizan actualmente para ayudar a las personas bajo supervisión comunitaria a construir un futuro mejor. Explica las prioridades actuales, los principales retos y el modo en que las distintas instituciones colaboran para apoyar la rehabilitación y reducir la reincidencia.
¿Cuáles son las principales prioridades y objetivos estratégicos del Inspectorado Nacional de Medidas Penales Comunitarias (INP por sus siglas originales)?
VS: Las principales prioridades y objetivos estratégicos del Inspectorado Nacional de Medidas Penales Comunitarias se centran en influir positivamente en las personas bajo supervisión, ya sea a través del apoyo organizativo, la orientación psicológica, la educación o las intervenciones sociales. El objetivo es cambiar las actitudes negativas, reducir el comportamiento antisocial y, en última instancia, apoyar la rehabilitación de forma significativa.
Para ello, empezamos por examinar de cerca la personalidad y las necesidades personales del individuo. También evaluamos su motivación para cambiar y su riesgo de reincidencia, lo que nos ayuda a decidir qué nivel de apoyo o supervisión puede necesitar. A partir de ahí, nos centramos en proporcionar supervisión, ofrecer asesoramiento y orientación, y asegurarnos de que tienen acceso a la ayuda que necesitan.
Por supuesto, en todo esto, uno de nuestros principios clave es garantizar que la justicia sea justa, no sólo en términos de resultados legales, sino también en la forma en que tratamos a las personas y apoyamos su reintegración en la sociedad.
¿Cómo han evolucionado los programas de medidas penales comunitarias y reinserción en la República de Moldavia en los últimos años, y cuáles son los retos actuales a los que se enfrenta el INP?
VS: En los últimos años, los programas de supervisión comunitaria y reinserción en Moldavia de han avanzado de forma notable. Uno de los grandes avances ha sido la introducción de programas de intervención selectiva. Por ejemplo, en 2023 y 2024, Moldavia puso a prueba programas cognitivo-conductuales diseñados tanto para delincuentes adultos como juveniles, con el apoyo del Consejo de Europa.
Otra iniciativa importante han sido los programas “Beber y conducir”, que incluían sesiones de concienciación, como visitas a tanatorios, que se han relacionado con una reducción de la reincidencia. También se ha prestado especial atención al desarrollo de la capacidad profesional. Desde 2016, se han realizado esfuerzos continuos para apoyar el desarrollo profesional del personal, incluidas visitas de estudio a países como Estonia, Letonia y la República Checa que han ayudado a aportar conocimientos prácticos.
La colaboración interinstitucional e internacional también ha desempeñado un papel clave. En 2022, por ejemplo, conferencias y grupos de trabajo reunieron a partes interesadas del Ministerio de Justicia, ONG, profesionales locales y expertos internacionales, entre ellos de Rumanía y el Consejo de Europa.
Creemos que todos estos avances demuestran que el sistema de medidas penales comunitarias de Moldavia está evolucionando de una manera claramente alineada con los valores y las normas europeas, y que nos hemos comprometido a adoptar y aplicar las mejores prácticas de los socios internos y externos.
JT: El Programa de Reducción de Conductas Violentas (RCV) para personas adultas bajo medidas penales comunitarias fue desarrollado conjuntamente por los consultores del Consejo de Europa y la INP. En 2024, el programa se puso a prueba, se evaluó y se validó como una herramienta eficaz para su aplicación práctica.
¿Qué aporta este nuevo programa al enfoque moldavo de la rehabilitación de personas y cómo prevé su aplicación sostenible?
VS: El programa RCV es un enfoque cognitivo-conductual diseñado para ayudar a los individuos a desarrollar sus recursos personales. Este programa ayuda a identificar y cambiar los factores de riesgo específicos de sus vidas que están relacionados con el comportamiento agresivo y violento, al tiempo que fomenta valores prosociales y desarrolla habilidades y competencias esenciales para la vida.
Un aspecto interesante del programa es la forma en que utiliza la reflexión profunda y la conciencia emocional para mejorar la motivación al cambio. Al promover el pensamiento crítico, la autorreflexión, la empatía, el control emocional, las habilidades sociales e incluso la alfabetización mediática, ayuda a las personas a comprenderse mejor a sí mismas y a realizar cambios positivos. Es un enfoque holístico que aborda las causas profundas del comportamiento violento y no sólo los síntomas.
Actualmente, el RCV se aplica en todas las subdivisiones territoriales del país, y se ha convertido en una parte fundamental de los esfuerzos de Moldavia por apoyar el cambio cognitivo-conductual en las personas con tendencias violentas.
Se basa en los tres principios fundamentales de la RNR. En cuanto al Principio de Riesgo, el RCV adapta la intensidad de la intervención al riesgo de reincidencia del individuo. El programa se dirige a las personas evaluadas como de riesgo medio o alto, y garantiza que reciban el nivel adecuado de apoyo para reducir las probabilidades de cometer nuevos delitos.
El principio de necesidad reconoce que, aunque las personas pueden tener muchas necesidades, sólo algunas de ellas están directamente relacionadas con el comportamiento delictivo. Por lo tanto, el RCV se centra en identificar esas necesidades criminógenas específicas, porque abordarlas es esencial para ayudar a las personas a cambiar y reducir la probabilidad de reincidencia.
Por último, de acuerdo con el Principio de Capacidad de Respuesta, el RCV hace hincapié en las técnicas de aprendizaje cognitivo-social como la forma más eficaz de cambiar el comportamiento.
El programa está diseñado principalmente para adultos, en especial a quienes cumplen condena por delitos violentos, los que luchan con el autocontrol, o han sido identificados como de riesgo medio o alto de causar daño. Estos son los tipos de delitos más comunes entre quienes están bajo supervisión comunitaria en Moldavia, por lo que el programa RCV es una respuesta directa a esas realidades.
Al centrarse en el desarrollo profesional y dotar al personal de las herramientas necesarias para apoyar eficazmente a personas con conductas violentas, el programa RCV se ha convertido en una parte vital de la estrategia más amplia de Moldavia para la resocialización y la seguridad pública
JT:Una iniciativa reciente reunió a instituciones penitenciarias, los servicios de medidas penales comunitarias, agencias de empleo y la sociedad civil de Moldavia para mejorar la reinserción social y reducir la reincidencia. Más de 400 reclusos recibieron planes individualizados de reinserción, asesoramiento y apoyo posterior a la puesta en libertad.
¿Qué enseñanzas pueden extraerse de este modelo de colaboración para garantizar la continuidad del apoyo durante la transición de la detención a las medidas comunitarias?
VS: Hay varios vínculos entre la prisión y supervisión comunitaria en los que debemos garantizar un enfoque de colaboración, e incluso ir más allá de estos servicios e implicar a la sociedad en su conjunto.
Uno de los retos es superar uno de los mayores obstáculos a la reinserción a los que se enfrentan las personas cuando salen de prisión, que es el estigma. La etiqueta de “ex preso” puede cerrarles puertas y limitar enormemente sus oportunidades de volver a empezar, dejándoles aislados y como si parte de su identidad estuviera permanentemente cuestionada por la sociedad.
En otro orden de cosas, creemos que apoyar verdaderamente la reinserción socioprofesional y respetar los derechos humanos requiere un enfoque personalizado. Esto significa comprender los puntos fuertes, los retos y las necesidades educativas propias de cada persona y, a partir de ahí, diseñar programas de intervención a medida. Estos programas pueden incluir educación, formación profesional, servicios de salud mental y física y asistencia social, todo ello a través de una estrecha colaboración entre la Administración Penitenciaria Nacional, el Inspectorado Nacional de Nacional de Medidas Penales Comunitarias, y la Agencia Nacional de Empleo.
Todos estos componentes son aspectos esenciales de la colaboración; sin embargo, incluso con un marco sólido, la aplicación sigue enfrentándose a retos importantes: a menudo hay una financiación limitada, escasez de profesionales cualificados y lagunas en la continuidad.
Otro factor que desempeña un papel fundamental es el apoyo familiar. Una fuerte conexión familiar puede dar a alguien un renovado sentido de identidad y pertenencia, ayudándole a reconstruir tanto su vida social como profesional. Pero la realidad es que muchas personas pierden esos vínculos durante su estancia en prisión, y reunirse con la familia tras la puesta en libertad no siempre es fácil. Ahí es donde los actores de la comunidad, como los agentes de libertad condicionasupervision comunitarial, los trabajadores sociales y el personal penitenciario, pueden intervenir y ayudar a reconstruir esos puentes.
Dicho esto, al fin y al cabo, la reinserción social no es sólo responsabilidad del gobierno, sino también de la sociedad. Como sociedad, todos tenemos un papel que desempeñar en la creación de un entorno más integrador y comprensivo, en el que las personas que han cumplido condena tengan realmente una segunda oportunidad de convertirse en miembros activos de la comunidad.
En resumen, los objetivos esenciales de la reinserción, que incluyen preparar a las personas educativa y profesionalmente, ayudarles a reconstruir su autoestima, cambiar comportamientos negativos, desarrollar sus habilidades de comunicación y asegurarse de que cuentan con un apoyo continuado tras su puesta en libertad, sólo pueden alcanzarse mediante una colaboración multiestructural.
¿Qué medidas se han tomado en el sistema de de medidas penales comunitarias para mejorar la contratación, la formación y la retención del personal?
VS: Con el apoyo del Servicio sueco, Moldavia ha llevado a cabo una evaluación exhaustiva de su sistema de medidas penales en la comunitadad. Este proceso incluyó debates en profundidad, entrevistas y talleres de colaboración para identificar las necesidades de desarrollo de la gestión de recursos humanos. En Moldavia, los agentes de supervisión comunitaria están clasificados como funcionarios públicos, parte de la función pública general. No tienen un estatuto jurídico propio, por lo que cualquier cambio legislativo en sus funciones o condiciones sólo puede hacerse cuando se considere necesario a nivel nacional.
Este año están previstas varias medidas importantes, también con el apoyo constante de Suecia. Una de las prioridades es desarrollar un amplio sistema de formación inicial y continua para el personal del INP, tanto para los directivos como para los que trabajan directamente con los clientes. Otra prioridad es poner en marcha programas de aprendizaje para los consejeros de medidas alternativas a través de la enseñanza a distancia, como las plataformas de e-Learning, que facilitan el acceso a la formación con independencia de la ubicación.
También hay planes para mejorar la forma en que se recluta, contrata y forma al personal, perfeccionando los procedimientos internos. Y, por último, se están haciendo esfuerzos para institucionalizar y ampliar el uso de la educación a distancia, convirtiéndola en una parte más permanente y ampliamente utilizada del sistema.
¿Cómo ve el papel de la cooperación internacional en el avance de las reformas de la justicia?
VS: Algunas de las reformas más importantes en los sistemas de medidas alternativas à la prisión y de justicia de Moldavia se han logrado con el apoyo de proyectos y organizaciones internacionales, así que es justo decir que la cooperación desempeña un papel muy importante.
Nuestro principal objetivo es seguir reforzando el de medidas penales comunitarias de Moldavia mediante la creación de asociaciones sólidas con las contrapartes europeas. Colaborando con expertos internacionales, intercambiando buenas prácticas y aprendiendo de las reformas de la justicia en toda Europa, podemos mejorar nuestro marco jurídico, ajustar nuestros procedimientos a las normas internacionales y reforzar el Estado de Derecho.
Viorel Sochircă
Director del Inspectorado Nacional de Medidas Penales Comunitarias de Moldavia
Viorel Sochircă es diretor del Inspectorado Nacional de Medidas Penales Comunitarias de Moldavia desde junio de 2024. Aporta una amplia experiencia en evaluación, prevención y aplicación de políticas, tras haber ocupado puestos de liderazgo en la Autoridad Nacional de Integridad. Comenzó su carrera como investigador criminal y funcionario penal en el Ministerio del Interior. Sochircă ha cursado estudios en la Academia de Policía “Ștefan cel Mare” y en la Academia de Administración Pública, donde se especializó en control interno de gestión, desarrollo de políticas públicas y prestación de servicios públicos. Ha sido galardonado con diplomas del Gobierno en 2017 y 2020 en reconocimiento a sus distinguidos servicios.
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