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La(s) clave(s) del éxito de la misión humanitaria en la justicia penal

Entrevista

Peter Maurer

Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tiene una misión humanitaria enfocada en brindar asistencia y proteger la vida y la dignidad de las personas afectadas por el conflicto armado. La organización contribuye a garantizar el trato humano y las condiciones de detención de todos los detenidos.
Presidente del CICR hace casi diez años, el Sr. Maurer ha priorizado el refuerzo de la diplomacia humanitaria, la implicación de los Estados y otros actores en el respeto por el derecho internacional humanitario y la mejora de la respuesta humanitaria a través de la innovación y la creación de nuevas alianzas.

¿Qué alcance tiene la misión del Comité Internacional de la Cruz Roja en términos de prestar apoyo a quienes trabajan en el sistema judicial y especialmente en los ámbitos de prisión y detención?

PM: En el marco del mandato conferido por los Convenios de Ginebra de 1949 y los Estatutos del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) supervisa las condiciones en que se detiene y el trato que se dispensa a las personas privadas de libertad en el contexto de conflictos armados y otras situaciones de violencia.

Abarca actualmente cerca de 90 países en todo el mundo, a lo que añadimos las visitas a personas retenidas por Tribunales Internacionales y Tribunales Penales.

Como actor neutral, imparcial e independiente guiado únicamente por el mandato humanitario, las actividades del CICR en el ámbito de las detenciones persiguen un doble objetivo. En primer lugar, impedir las desapariciones forzadas o las ejecuciones extrajudiciales, los malos tratos y la inobservancia de las medidas fundamentales de preservación del procedimiento y las garantías judiciales.

En segundo lugar, asegurar que se respeten la dignidad y la integridad de las personas privadas de libertad y que las condiciones de la detención sean conformes con las leyes aplicables y los estándares reconocidos a escala internacional.

El CICR quiere acceder a los detenidos desde el momento de la captura o arresto y poder conocer su paradero durante toda la detención, en función de su situación; y, en ocasiones, hasta su liberación en condiciones seguras.

Colaboramos activamente con las autoridades competentes y las ayudamos a resolver problemas relativos a las necesidades de los detenidos, lo que en ocasiones se traduce en asistencia material para mejorar las condiciones de la detención.

El alcance de nuestro trabajo en el ámbito de las detenciones se ha ampliado debido a la “internacionalización” de los conflictos, su naturaleza de largo plazo, el impacto que ejercen en el desplazamiento de personas y las necesidades de ciertos grupos.

Somos testigos de tendencias en auge que afectan directamente a los entornos de detención en los que trabajamos; por ejemplo, el aumento de la violencia urbana, las políticas estrictas contra las drogas o las preocupantes consecuencias del cambio climático, así como las inquietudes actuales relacionadas con la pandemia y otras cuestiones sanitarias.

Por ejemplo, el CICR asume acciones ad hoc en materia de detenciones en diversos países europeos que acogen personas que han sido detenidas en relación con actos de terrorismo o al volver de luchar en el extranjero.

También trabajamos con nuestros socios de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja; en particular, en centros de detención para migrantes o, en casos específicos, en la implantación de programas de visita para familiares.

De un modo significativo, nos dirigimos principalmente a conseguir resultados positivos y sostenibles para detenidos individuales. Esto conlleva trabajar con partes interesadas a muchos niveles, desde la prisión o el centro de detención donde se encuentra el detenido y las autoridades responsables de la detención, hasta ministerios e incluso sistemas jurídicos.

El espectro de actores con quienes trabajamos e interactuamos va más allá de las autoridades responsables de la detención. Suelen intervenir también otras instituciones del sistema de justicia penal, de los sistemas de sanidad nacional o de infraestructuras públicas, así como organizaciones profesionales como la Asociación Internacional de Correccionales y Prisiones (ICPA) o asociaciones regionales de servicios penitenciarios y correccionales.

Un buen ejemplo de alianza fue la que resultó en la elaboración del Manual de Sobrepoblación, que preparamos juntos con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), o nuestro manual “Toward Humane Prison” (“Hacia la prisión humanitaria”), que redactamos en colaboración con un grupo de expertos pluridisciplinares e internacionales.

Con las limitaciones del diálogo confidencial que tenemos con las autoridades responsables de la detención, creamos sinergias, siempre que es posible, con los organismos pertinentes de las Naciones Unidas y actores implicados en el desarrollo, la financiación y las políticas y otras instituciones.

La prisión central de Kananga (RDC) es una de las que se benefician del programa de emergencia de ayuda alimentaria iniciado en 2020 por el CICR con el acuerdo de las autoridades congoleñas. El programa se dirige a instalaciones donde alrededor del 30% de los detenidos sufren de desnutrición. © CICR. Foto: Jonathan Nsalimbi

¿Cuáles son actualmente las dificultades principales para cumplir el mandato y la misión del CICR en las prisiones y los centros de detención?

PM: Al impacto de la pandemia de COVID-19 se suman diversas dificultades, muchas de las cuales específicas de los contextos en los que actuamos. Principalmente, y si queremos lograr los objetivos a los que ya me referí, debemos asegurarnos el acceso a las personas privadas de libertad, en particular en las etapas iniciales de la detención.

Después tendremos que conseguir confianza y, basándonos en un análisis compartido del problema, desarrollar conversaciones relevantes que vayan más allá de la observancia del derecho y las normas nacionales e internacionales y aborden también medidas concretas, realistas y sostenibles en relación con el trato humano que se debe dispensar a los detenidos, respetando su integridad mental y física y dignidad.

Pero los obstáculos no acaban aquí. A menudo, los centros de detención y los sistemas de justicia penal ocupan el último lugar en las prioridades de los gobiernos y estos pueden no adaptarlos o dotarlos de recursos para su adecuación a las políticas de seguridad. El uso excesivo de la encarcelación y la falta de alternativas a la detención acrecientan los muchos problemas asociados con el hacinamiento en las cárceles.

Las autoridades, así como el CICR y otras organizaciones que colaboran con ellas, se enfrentan a dificultades cuando pasan de resolver cuestiones superficiales recurrentes a intentar que las partes interesadas avancen hacia soluciones sostenibles que resuelvan con eficacia las causas raíz de tales problemas.

El uso excesivo de la encarcelación y la falta de alternativas a la detención acrecientan los muchos problemas asociados con el hacinamiento en las cárceles.

Ereván, Armenia - Una niña escribe un mensaje, a traves de la Cruz Roja, a su padre, detenido en relación con el conflicto de Nagorno-Karabaj. © CICR. Foto: Armine Grigoryan

¿Puede hablarnos de los principios que rigen la posición del CICR con el liderazgo político de los países donde ustedes trabajan? ¿Qué principios son esenciales para conseguir acceso y asegurar la cooperación?

PM: El CICR trabaja de acuerdo con los siete Principios Fundamentales de la Cruz Roja y el Movimiento de la Cruz Roja. De ellos, los más relevantes en el contexto al que nos referimos son los de neutralidad, imparcialidad e independencia. Constituyen los cimientos de nuestra acción humanitaria y ocupan el centro de nuestra implicación con todos los actores.

Con ellos, el CICR genera relaciones de confianza entre todas las partes de un conflicto y entre las instituciones con las que trabaja. Nos permiten entablar y mantener un diálogo confidencial con las autoridades en materia de cuestiones humanitarias, lo que reviste especial importancia cuando negociamos poder acceder a los detenidos y formulamos recomendaciones.

 JT: La pandemia de COVID-19 ha planteado muchos retos a los organismos y autoridades responsables de prisiones y centros de detención de todo el mundo.

¿Hasta qué punto el CICR ha intervenido y prestado apoyo en lo que se refiere a administraciones y, en último término, prisioneros y detenidos?

PM: La expansión de la COVID-19 en las prisiones ha planteado numerosos retos. El impacto directo en las personas privadas de libertad ha sido considerable, principalmente en lo que se refiere a la transmisión de la enfermedad y, en ocasiones, a la muerte en entornos cerrados.

Las situaciones prolongadas de aislamiento por motivos médicos no distan significativamente del aislamiento individual prolongado; y las restricciones de las visitas de familiares y los abogados, los retrasos en los procedimientos judiciales y, en algunos casos, el acceso limitado a los alimentos, a la atención médica y los programas de rehabilitación, en conjunto, han surtido un efecto adverso en la salud mental de los detenidos.

Las autoridades penitenciarias también se han enfrentado a dificultades importantes que iban desde el agotamiento del personal hasta el mantenimiento de un buen orden en tiempos de incertidumbre, desde cubrir las necesidades básicas crecientes mientras se enfrentaban a restricciones importantes y súbitas en los movimientos y a limitaciones presupuestarias.

Pero la COVID-19 también ha abierto oportunidades. Se han adoptado medidas para descongestionar los centros de detención en muchos países.

Se han introducido las videollamadas y otras formas de comunicación en línea para reforzar los vínculos familiares, y la telemedicina ha demostrado ser un método viable para las consultas médicas.

Sin embargo, estas prácticas no deberían ser nunca un sustituto de los encuentros presenciales con la familia o del acceso directo al personal médico o al sistema judicial. Es necesario mantener el principio de la normalidad mientras definimos la “nueva normalidad”.

Sin duda, la pandemia de COVID-19 ha afectado la actividad del CICR en todo el mundo. En 2020, si comparamos con los años anteriores, pudimos hacer menos visitas a los centros de detención, lo que dificultó la labor de control y seguimiento de las personas y de las condiciones globales de las prisiones.

Durante la pandemia, las intervenciones del CICR han incluido acciones dirigidas a evitar que el virus penetrase en los centros de detención, lo que incluía áreas de cribado en las entradas de las prisiones, centros de cuarentena y áreas virtuales de visita de familiares.

También emprendimos medidas mitigadoras para limitar la expansión y las consecuencias del virus en los centros de detención, con la distribución de artículos para ayudar a una mejor higiene, y contribuimos a proyectos de construcción y rehabilitación que mejoraban la estructura de agua y sanitarios y la mejora constante de las prácticas de ventilación y limpieza ambiental. Esto se ha completado constantemente con la reivindicación de la igualdad de acceso a las vacunas contra la COVID-19 y las medidas de descongestión.

En 2021 reanudamos las visitas en varios países, cuando podían aplicarse todas las medidas para no perjudicar a las personas detenidas y al personal y asegurar el deber de cuidar de nuestro equipo humano.

La COVID-19 también ha abierto oportunidades. (…) Se han introducido las videollamadas y otras formas de comunicación en línea para reforzar los vínculos familiares, y la telemedicina ha demostrado ser un método viable para las consultas médicas.

Prisión provincial de Herat, Afganistán, en mayo de 2020: el CICR distribuye productos de higiene como parte de una respuesta específica a la COVID-19. © CICR. Foto: Herati Morteza

La 1.ª Conferencia Mundial sobre la Salud en la Detención tendrá lugar en junio de 2022. ¿Qué puede explicarnos sobre este evento del CICR?

PM: El CICR organiza la conferencia, la primera de este tipo, con el copatrocinio de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud y en colaboración con la Asociación Internacional de Correccionales y Prisiones (ICPA), la Red Mundial de Investigación y Participación en Salud Penitenciaria (WEPHREN) y la Unidad de Salud en el Ámbito de la Justicia de la Universidad de Melbourne.

En este evento del CICR se reunirán profesionales y líderes de diversos ámbitos, incluidos los procedentes de diversos ministerios gubernamentales responsables de prisiones y de salud en las prisiones, funcionarios de los ministerios o departamentos de sanidad, académicos, expertos en sanidad pública, representantes de organizaciones internacionales e investigadores y especialistas de todo el mundo.

La conferencia brindará la oportunidad de compartir experiencias, dificultades y aprendizajes, así como de hacer aflorar pruebas y datos, para asegurar la igualdad y la equitatividad en la atención para las personas privadas de libertad. Al mismo tiempo promueve un enfoque gubernamental integral en la atención a la salud durante la detención.

La conferencia se centrará en diversos temas organizados entorno a cuatro áreas principales, lo que también refleja la estrategia internacional del CICR para el período 2019-2024; a saber: 1) De la política a la práctica: las personas en el centro para mejorar la salud para todos; 2) Sistemas sanitarios más fuertes en el ámbito de la detención; 3) Visibilizar lo invisible; y 4) Adoptar la transformación digital.

El presidente del CICR, Peter Maurer, durante una visita a la prisión de máxima seguridad de Port Harcourt en Nigeria en 2016. © CICR. Foto: Kathryn Cook-Pellegrin

 JT: La temática de la realidad virtual se destaca en el sitio web del CICR, ya que ustedes desarrollan entornos virtuales como herramienta para “enseñar, motivar y mantener el respeto universal hacia el Derecho internacional humanitario” (sitio web del CICR: página de Realidad Virtual e Innovación).

¿Que nos puede decir de la inversión del CICR en realidad virtual? ¿Cómo han utilizado esta tecnología en los entornos de detención? ¿Qué resultados han logrado?

PM: El CICR está interesado en el potencial enorme de la realidad virtual como vector para el aprendizaje y para cambiar conductas.

Desde 2012, trabajamos con el sector de los videojuegos para introducir un nivel básico de conocimiento del Derecho internacional humanitario en los juegos bélicos, y hemos tenido un éxito especial en la colaboración con Bohemia Interactive Studio que culminó con la presentación de un módulo adicional (DLC), diseñado específicamente para impartir Derecho Internacional Humanitario (DIH) a los seguidores de los juegos ARMA3.

Además, el CICR ha utilizado la RV para desarrollar herramientas de formación poderosas e innovadoras que se han utilizado en diversas áreas relacionadas con nuestro trabajo con las fuerzas armadas, los especialistas forenses y en aguas, sanitarios y nutrición; también para nuestra seguridad y la gestión de la crisis.

Este año hemos desarrollado una nueva herramienta de formación en DIH para las fuerzas armadas. Se dirige tanto a los mandos como a soldados individuales. Tiene como objetivo último facilitarles un producto que se ajuste a sus necesidades y que sea fácil de utilizar y gratuito.

De hecho, las simulaciones comerciales actuales para la formación no suelen incluir módulos legales específicos, y suelen tener un precio elevado.

Aquí, el CICR se propone facilitar el acceso a esta tecnología y su uso para impartir derecho internacional.
Ya preparándose para pasar de herramienta de formación para un solo jugador a herramienta de formación para diversos jugadores, los pasos que vendrán consistirán en establecer conexión entre miembros de las fuerzas armadas, actores no estatales, académicos y especialistas del CICR en una experiencia de realidad virtual compartida, como complemento de los formatos tradicionales utilizados por el CICR en la formación y la promoción sobre el terreno del derecho internacional humanitario.

En el marco de la detención, el CICR empezó en 2017 a utilizar la tecnología de la RV como herramienta de campaña ante el sistema judicial para concienciarlo haciéndole ver las consecuencias de la sobrepoblación y la forma en qué sus decisiones judiciales podían surtir un efecto positivo.

Aprovechando un desarrollo inicial de una prisión virtual y vídeos de formación al inicio de la pandemia de COVID-19, avanzamos en el desarrollo de una simulación para múltiples jugadores de prisión virtual.

La herramienta se ha diseñado para la formación, y permite sesiones de acompañamiento y mentoría dirigidas a los profesionales que desempeñan un papel en las detenciones, incluidos representantes del CICR, personal de las sociedades nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, mecanismos preventivos nacionales, escuelas penitenciarias y academias. Quienes reciben la formación pueden asistir a una visita completa en un entorno de prisión casi real, con lo que pueden evaluar las condiciones de la detención y el trato dispensado a los detenidos; y pueden también interactuar con personas que desempeñan los papeles de detenidos y personal que trabaja en la prisión.

Para resolver las brechas digitales y de conexión a la red y llegar a una audiencia más amplia, están en preparación versiones web.

Estas permitirán al personal que trabaja en prisiones, las organizaciones de la sociedad civil y los estudiantes todavía no provistos de la tecnología y el apoyo interno necesarios para las cuestiones relacionadas con la detención, aprovechar una experiencia inmersiva 2D en un entorno de detención.

Además, nos proponemos desarrollar otros productos de RV que aborden vulnerabilidades específicas y otras cuestiones, además de la gestión de la cadena de alimentos, la sobrepoblación y la asistencia sanitaria en la detención.

Diseñadas para sensibilizar y para formar, estas herramientas podrían utilizarse tanto en autoaprendizaje como en sesiones de formación.

Los destinatarios de la formación utilizarían menús interactivos emergentes sobre aspectos específicos de la detención y el marco jurídico aplicable o sobre opciones que deberían tener en cuenta al abordar dichos aspectos.

Contribuir a la formación y al desarrollo del personal que trabaja en la prisión es uno de los componentes clave de los esfuerzos invertidos por el CICR para la mejora de los sistemas de detención.

 JT: Sin ninguna duda, la formación y el desarrollo del personal que trabaja en la prisión es esencial para ayudar a las instituciones a cumplir la ley, incluido el derecho internacional humanitario.

¿Hasta qué punto interviene el CICR en este nivel?

PM: Contribuir a la formación y al desarrollo del personal que trabaja en la prisión es uno de los componentes clave de los esfuerzos invertidos por el CICR para la mejora de los sistemas de detención.

Como complemento a sus actividades de vigilancia y diálogo más amplio sobre los aspectos de la detención con las autoridades competentes, el CICR apoya a estas de muchas formas, incluso mediante la formación ad hoc para los responsables y el personal dedicados a las detenciones, en aras de una resolución creativa de los problemas humanitarios que observa durante sus visitas.

En diversos casos ayudamos a las escuelas penitenciarias a actualizar el currículo, modernizar los materiales didácticos para el aprendizaje a distancia o traducir a las lenguas locales el manual de aprendizaje a distancia de la ONUDD sobre las Reglas de Nelson Mandela y otros manuales.

El presidente del CICR, Peter Maurer, en Mosul, Irak, escuchando lo que han vivido las familias durante la guerra y su sufrimiento. © CICR. Foto: Ibrahim Sherkhan Adnan

¿Cuál sería el principal mensaje que dirigiría a los ministros de justicia y responsables de servicios penitenciarios de los países en los que el CICR actúa actualmente?

PM: Nos gustaría transmitir nuestro agradecimiento a los países en los que actuamos y por los niveles de implicación y cooperación significativos con que hemos contado hasta el momento.

Cada vez son más los actores que trabajan en entornos de detención, cada uno con un marco propio y condiciones de trabajo propias, y a menudo con gran complementariedad.

En este ámbito, el CICR está posicionado como una organización humanitaria relevante y de confianza, y puede trabajar según sus métodos principalmente en beneficio tanto de las personas detenidas como del personal, los visitantes y, en último término, la comunidad.

A medida que la comunidad internacional se acerca al plazo fijado para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible, incluido el ODS 16 sobre Paz, justicia e instituciones sólidas, todavía vemos centros de detención que continúan siendo agujeros negros de las sociedades, demasiado a menudo apartados de las políticas de inversión pública, y con el recurso a la encarcelación sin buscar alternativas.

En el ámbito nacional, en nuestro diálogo confidencial, en foros regionales y, más recientemente, durante el Congreso contra el Crimen de Kioto, a principios de 2021, sistemáticamente, instamos a los Estados a respetar sus compromisos y obligaciones, incluidas sus obligaciones legales según el derecho internacional y nacional.

Y, además, continuamos preocupados porque se encuentren soluciones políticas que acaben con el sufrimiento de poblaciones atrapadas en el limbo, las personas que se encuentran en situación de detención arbitraria, las que están lejos de casa sin derecho a un juicio justo, las que se enfrentan a prisión provisional de duración excesiva o las que no deberían haber sido detenidas por su vulnerabilidad inherente.

Peter Maurer

Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)

Peter Maurer estudió Historia y Derecho Internacional en Bern, donde se doctoró. En 1987 ingresó en el cuerpo diplomático suizo, y su trayectoria profesional incluye misiones de las Naciones Unidas. Además, entre 2010 y 2012, Maurer fue secretario de Estado de Asuntos exteriores, responsable de supervisar las misiones diplomáticas suizas en todo el mundo. Desde que asumió la presidencia del CICR el 1 de julio de 2012 el Sr. Maurer ha liderado la organización a través de un incremento presupuestario histórico.

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