Transformación digital de la justicia: expertos de varias partes del mundo comparten sus opiniones

Lea el artículo de esta edición que presenta los cuatro pilares clave que deben tenerse en cuenta en el viaje digital de las organizaciones penitenciarias.

Si queremos avanzar y mejorar el sector penitenciario tiene que haber un esfuerzo coordinado con una estrategia y una visión claras.

Simon Bonk, Presidente de la Red de Soluciones Tecnológicas de ICPA

Simon Bonk

Presidente de la Red de Soluciones Tecnológicas de ICPA

La implementación de la tecnología es probablemente un componente menor de los desafíos y oportunidades que conlleva la transformación digital de los sistemas penitenciarios. Creo que se pueden importar soluciones de otros sectores, como las ciudades inteligentes y la salud, y luego modificarlas para adaptarlas a las necesidades de los centros penitenciarios.

La tecnología existe, pero el mayor reto es la identificación de oportunidades y problemas, junto con la aplicación mesurada y los enfoques de gestión del cambio. Solo un tercio de los esfuerzos de transformación digital tienen éxito, debido a la falta de una gestión eficaz del cambio.

Debemos centrarnos en la capacidad de las jurisdicciones para modernizar y mejorar sus operaciones desde un punto de vista estratégico, que maximice las oportunidades.

La realidad es que si queremos avanzar y mejorar el sector penitenciario tiene que haber un esfuerzo coordinado con una estrategia y una visión claras. Aunque se han hecho algunos esfuerzos en el pasado, han sido difusos y no han estado bien coordinados. Hay muchas iniciativas puntuales de gran envergadura, pero carecen de coordinación y pueden generar esfuerzos contradictorios.

El desarrollo de la tecnología no puede quedar en manos de los ingenieros exclusivamente, sino que en él debemos intervenir los juristas, porque la tecnología actúa, cada vez más, en un punto de detención con los derechos de las personas.

Ricardo Pérez Manrique, Juez, Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Ricardo Pérez Manrique

Juez, Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Estamos viviendo un momento apasionante pero que también significa unos enormes desafíos. El desarrollo de la tecnología no puede quedar en manos de los ingenieros exclusivamente, sino que en él debemos intervenir los juristas, porque la tecnología actúa, cada vez más, en un punto de detención con los derechos de las personas.

Entonces, cuando hay un tráfico de datos que permite que, por ejemplo, se considera que las personas nacidas a partir de 1995 no tienen privacidad, porque todos sus datos, que tienen alguna importancia, están en poder de terceros, ahí estamos frente a problemas que están afectando al derecho de las personas.

La Corte IDH está muy atenta a este tema, de manera que, inclusive, estamos pensando en iniciar tareas de discusión, con talleres sobre inteligencia artificial, pese a que no hemos tenido ningún caso todavía.

Realmente es una situación que nos debe tener a todas las personas, en la Corte, muy atentas. Hay que estar atentos a esos riesgos y crear mecanismos que busquen, primero mediante la advertencia y la prevención, evitar la utilización de estos recursos para perjudicar los derechos de las personas.

Notificaciones a las víctimas, sistemas de gestión de infractores y tecnología médica eran temas que se debatían hace 20 años y que siguen siendo relevantes hoy en día.

Zacc Allen, Presidente de la Asociación de Tecnología Penitenciaria, EE.UU.

Zacc Allen

Presidente de la Asociación de Tecnología Penitenciaria, EE.UU.

Históricamente, el sector penitenciario ha estado infradotado de fondos y puede tener dificultades para contratar a profesionales técnicos. Reconozcámoslo, el sector penitenciario no es un sector tan atractivo como Google, Meta o Amazon, pero yo diría que una vez que empiezas a trabajar en este sector, la diversidad de la cartera tecnológica te engancha.

Sin embargo, creo que siempre estamos jugando a ponernos al día y la necesidad de tecnología a menudo supera nuestra capacidad de ofrecerla. La CTA, a través de sus esfuerzos de colaboración e intercambio de información, crea una red para relacionarse con sus homólogos.

Si se enfrenta a un problema o está estudiando nuevas tecnologías, le garantizo que uno de sus colegas se enfrenta a una situación similar o ya ha abordado el tema. La CTA se fundó en 1999 y nuestra primera cumbre se celebró en Seattle, Washington, en el año 2000.

Como eso fue mucho antes de que yo me convirtiera en profesional penitenciario, busqué en nuestros archivos y me encontré con el programa de esa primera cumbre: Las notificaciones a las víctimas, los sistemas de gestión de infractores y la tecnología médica eran temas que se debatían entonces y que siguen siendo relevantes hoy en día.

En general, el sector penitenciario ha mostrado resistencia durante mucho tiempo a la adopción de nuevas tecnologías. En Estados Unidos, parece que si algo se ha hecho de una determinada manera hace 100 años, se sigue haciendo así hoy en día.

Director del Departamento Penitenciario de Carolina del Sur, EE.UU.

Bryan Stirling

Director del Departamento Penitenciario de Carolina del Sur, EE.UU.

Algunos de los desafíos de la implementación están relacionados con la financiación, ya que las tecnologías requieren una inversión significativa. Esto significa que tenemos que convencer a nuestros legisladores de que asignen los recursos necesarios para hacerlo realidad.

Además, el propio proceso de cambio implica una serie de tareas complejas en sí mismas. Esto incluye los cambios de infraestructura necesarios, por ejemplo, para hacer funcionar la electricidad o el reto de integrar los nuevos sistemas con los ya existentes.

La introducción de nuevas tecnologías puede exigir adaptarse a cambios en los procesos como la introducción de información en registros electrónicos, por lo que es importante asegurarse de que el personal se sienta cómodo utilizando las nuevas herramientas.

También es crucial identificar a los proveedores adecuados que puedan aportar la experiencia y el apoyo necesarios para implementar las tecnologías con eficacia. En general, el sector penitenciario ha mostrado resistencia durante mucho tiempo a la adopción de nuevas tecnologías. En Estados Unidos, parece que si algo se ha hecho de una determinada manera hace 100 años, se sigue haciendo así hoy en día.

Como Presidente del Comité de Tecnología de la Asociación de Directivos de Servicios Penitenciarios, he estado animando a mis colegas a pensar de forma diferente y a utilizar la tecnología disponible para aumentar nuestro impacto. Creo que podemos utilizar la tecnología como multiplicador de fuerzas y conseguir más con menos esfuerzo.

Es fundamental evitar utilizar la tecnología sólo porque está disponible. Debemos encontrar un equilibrio adecuado y decidir cuál es la mejor opción para cada situación.

Jana Špero, Secretaria General de la Confederación Europea de Libertad Condicional (CEP)

Jana Špero

Secretaria General de la Confederación Europea de Libertad Condicional (CEP)

La pandemia de la COVID-19 ha demostrado la importancia de la tecnología en la sociedad actual, incluyendo en el ámbito de la libertad condicional. Todos somos testigos de cómo la supervisión se benefició de las tecnologías durante el confinamiento, y ya no hay vuelta atrás.

Sin embargo, es necesario realizar una evaluación crítica de los resultados obtenidos mediante el uso de la tecnología, ya que la esencia del trabajo de libertad condicional es la relación entre las personas y el compromiso humano personal.

En los servicios de libertad condicional de toda Europa, se están desarrollando y utilizando tecnologías, como el seguimiento electrónico. En algunos países, la difusión y democratización de esta tecnología puede ayudar a elegir medidas alternativas a la detención.

Pero para la CEP es importante subrayar que el uso de la tecnología en la libertad condicional debe ser intencionado, proporcionado y coherente con los valores de la libertad condicional.

Es fundamental evitar utilizar la tecnología sólo porque está disponible. Debemos encontrar un equilibrio adecuado y decidir cuál es la mejor opción para cada situación. Si se utiliza correctamente, la tecnología puede ser un gran apoyo para los profesionales de libertad condicional y para los infractores, y una ventaja real en su trabajo y en su proceso de rehabilitación y reinserción, respectivamente.

En un futuro cercano, presenciaremos la llegada de muchas nuevas tecnologías y el surgimiento de formas más inteligentes de utilizarlas.

Håkan Klarin, Director de Informática del Servicio Penitenciario y de Libertad Condicional de Suecia

Håkan Klarin

Director de Informática del Servicio Penitenciario y de Libertad Condicional de Suecia

Estamos en el umbral de un nuevo movimiento que busca implementar la tecnología y la digitalización desde la perspectiva de los reclusos.

Actualmente, los servicios digitales en el contexto penitenciario se utilizan a escala mundial y se pueden ver buenos ejemplos de sus aplicaciones, aunqueero su uso sigue siendo limitado.

En un futuro cercano, presenciaremos la llegada de muchas nuevas tecnologías y el surgimiento de formas más inteligentes de utilizarlas, incluyendo la inteligencia artificial (IA) que, nos guste o no, es cada vez más común en las tecnologías subyacentes que utilizan el aprendizaje automático y tecnologías similares.

Por eso, es vital contar con normativas y recomendaciones que indiquen lo que se debe y no se debe hacer, y que sirvan como guía para que los profesionales y proveedores sepan cómo podrían utilizarse las tecnologías digitales y la IA en el sector de la Justicia.

Al introducir estas recomendaciones en esta fase, tenemos la oportunidad de implantar estas tecnologías de la forma adecuada y maximizar sus efectos positivos.

Las tecnologías digitales pueden ayudar al entorno penitenciario como un vehículo que proporcione a los seres humanos más oportunidades de prosperar.

Dra. Victoria Knight, Profesora Asociada de Investigación de la Universidad De Montfort, Reino Unido

Dra. Victoria Knight

Profesora Asociada de Investigación de la Universidad De Montfort, Reino Unido
Durante los últimos 23 años, he tenido la suerte de poder observar el desarrollo de la transformación digital en las prisiones en todo el mundo. El ritmo y la intensidad de la digitalización han ido y venido, a veces cargados de ansiedad, nerviosismo e inquietud. Abundan los fracasos, los falsos comienzos y las promesas.
 
Pero esto forma parte de la historia, porque los seres humanos y la tecnología mantienen una relación tensa. Siempre será así. Pero el fracaso también es necesario para centrarnos en lo que hay que cambiar.
 
Después de dos décadas, mi opinión se asienta firmemente en la idea de que las tecnologías digitales pueden ayudar al entorno penitenciario. No para ayudar a aumentar el castigo o el sufrimiento, ni para ser utilizadas como un puño de hierro omnímodo en el que el poder sancionador amplifica la discriminación, el estigma y la explotación. Sino como un vehículo que proporcione a los seres humanos más oportunidades de prosperar.
 
Mi familia de la prisión digital ha sido mi crítica más cercana y juntos proponemos que las soluciones digitales en las cárceles conduzcan al desistimiento del delito. La digitalización es una oportunidad para recuperarse, construir relaciones humanas positivas, hacer parte de comunidades propicias y participar en la toma de decisiones.
 
Estas ideas se basan en los esfuerzos colectivos de investigadores y profesionales que, juntos, hemos formulado sugerencias basadas en pruebas para garantizar que el negocio de lo digital se alinea con recorridos decisivos hacia el desistimiento del delito.
 
Nuestro enfoque, acertadamente denominado como The Digital Desistance Manifesto (próximamente), termina sugiriendo que la digitalización de nuestros entornos penales podría:
 

• Centrar las necesidades y aspiraciones individuales para permitir el establecimiento de objetivos personales;
• Erradicar las brechas de desventaja;
• Mantener un nivel mínimo de competencias digitales;
• Valorar las oportunidades de entablar relaciones humanas y redes;
• Mediar oportunidades seguras para establecer relaciones y redes;
• Apoyar la adopción de prácticas igualitarias para coproducir soluciones;
• Proporcionar oportunidades para registrar y observar el cambio personal;
• Celebrar la transformación compasiva;
• Establecer asociaciones en las que lo digital potencie la participación;
• Crear espacios digitales en línea donde puedan florecer comunidades prosociales;
• Ser recompensada por la participación cívica;
• Ser testigo de las trayectorias de desistimiento de otros;
• Coproducir mensajes masivos de experiencias vividas;
• Crear un plan de estudios informado para impulsar el conocimiento de la justicia;
• Incluir diferentes voces; y
• Aumentar las expectativas en materia de alfabetización digital.

Es importante intentar educar al público sobre cómo los reclusos no deben ser privados de acceso a herramientas tecnológicas. El acceso a la tecnología debe ser visto como un medio para su rehabilitación.

George Jackson, Asesor de TIC, ex CIO del Servicio Penitenciario Irlandés

George Jackson

Asesor de TIC, ex CIO del Servicio Penitenciario Irlandés

Si bien ha habido mucho progreso en la transformación digital en las cárceles recientemente, todavía existen muchos desafíos dentro del entorno penitenciario. Estos incluyen – pero no se limitan a – el costo para las cárceles, el costo para los reclusos, la seguridad, la preocupación por preservar el contacto cara a cara entre los reclusos y los funcionarios, la alfabetización digital entre los reclusos y el personal, la capacitación para los reclusos y el personal, así como la opinión pública.

Yo argumentaría que las oportunidades y los beneficios de la transformación digital no solo pueden superar estos desafíos para el beneficio de los reclusos y el personal, sino que también, una vez reconocidos, cada uno de estos desafíos puede ser mitigado.

En cuanto al costo para las cárceles, un análisis detallado de costo-beneficio puede demostrar los beneficios de la transformación digital para la dirección y el personal. También puede proporcionar tranquilidad a la dirección de que el proyecto vale la inversión. En los casos en que el uso de la tecnología se cobra al usuario, entonces se debe llevar a cabo un ejercicio detallado para asegurarse de que la solución elegida se amortice y sea justa tanto para los reclusos como para sus familias.

Luego, está la preocupación por mantener un equilibrio entre la seguridad de los centros y la necesidad de permitir que los reclusos y el personal experimenten los beneficios de la transformación digital. Si se planifica correctamente y si se consultan todas las partes en el desarrollo de la solución, entonces es posible lograr ambos objetivos.

El contacto cara a cara entre los reclusos y el personal de la prisión es esencial, y por lo tanto, la digitalización nunca debe utilizarse para reducir o eliminar ese tipo de interacción. Si se gestiona correctamente, la digitalización debería hacer lo contrario, liberando el tiempo de los funcionarios de prisiones para aumentar el contacto cara a cara.

La alfabetización digital entre los reclusos, y la capacitación en habilidades digitales para los reclusos y el personal, van de la mano. Es vital que tanto el personal como los reclusos comprendan y sepan cómo utilizar cualquier nueva tecnología que se implemente en las cárceles.

Por último, es importante intentar educar al público sobre cómo la privación de libertad es el castigo y que los reclusos no deben ser privados de acceso a herramientas tecnológicas mientras están en prisión. En cambio, el acceso a la tecnología debe ser visto como un medio para su rehabilitación.

La tecnología puede ser muy útil para potenciar y mejorar nuestro trabajo, pero debemos tener cuidado de considerarla una extensión y no una sustitución del trabajo humano.

Steven Van De Steene, Arquitecto empresarial y asesor tecnológico de servicios correccionales

Steven Van De Steene

Arquitecto empresarial y asesor tecnológico de servicios correccionales

Muchos malentendidos relacionados con la tecnología surgen de la forma en que se utilizan términos y palabras de moda fuera de contexto, generalizándose y creando ciertas expectativas. Creo que esto ocurre con frecuencia con el concepto de transformación digital, en el que se enfatiza más lo digital que su aspecto transformador.

Sin embargo, la transformación digital no debería ser simplemente una cuestión de utilizar más tecnología por el simple hecho de hacerlo. Este proceso debería incluir preguntas sobre dónde la tecnología podría ayudarnos a mejorar las actividades y los procesos. en este sentido, implica cuestionar cómo podemos hacer mejor las cosas.

En la mayoría de las jurisdicciones, hay mucho margen para mejorar las condiciones de las prisiones, remodelar y normalizar los entornos penitenciarios y reforzar la atención y rehabilitación. Al hacerlo, es valioso e incluso nuestra obligación moral reflexionar sobre cómo podemos preparar a los individuos para la nueva normalidad fuera de la prisión, en la que la tecnología se ha vuelto una parte integral.

Sin embargo, para ser verdaderamente transformadores, también debemos considerar el valor que sigue aportando el trabajo analógico. Los contactos cara a cara, las conversaciones y las actividades sociales son muy importantes en el estresante y frágil entorno penitenciario. La tecnología puede ser muy útil para potenciar y mejorar nuestro trabajo, pero debemos tener cuidado de considerarla una extensión y no una sustitución del trabajo humano. Si no tenemos cuidado en este aspecto, creo que en un futuro cercano tendremos que empezar a hablar sobre proyectos de transformación analógica.

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